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Desarrollo agrícola

Programas de desarrollo agrícola con una perspectiva de género

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En los países en desarrollo, las mujeres contribuyen sustancialmente a la producción alimentaria (a modo de ejemplo, en el África subsahariana, las mujeres representan el 60 % de la mano de obra del sector agrícola familiar), pero a menudo no tienen ningún tipo de control sobre los ingresos derivados de la agricultura o los recursos agrícolas como las semillas, el abono o la tierra.

Nuestra labor para reducir el hambre y la malnutrición con el fin de ayudar a las familias de pequeños agricultores a mejorar su calidad de vida solo dará frutos si paralelamente abordamos el papel de la mujer en el sector agrícola. Colaboramos con nuestros subvencionados y asociados para garantizar la inclusión de cuestiones como la función, las responsabilidades y las prioridades de la mujer en todos nuestros programas en materia de desarrollo agrícola.

Cuando se logra incluir genuinamente a la mujer en las iniciativas de desarrollo agrícola, no solo aumenta el nivel de productividad, sino que también mejora el grado de adopción de nuevas tecnologías y la salud familiar general.

Se ha demostrado que si las mujeres agricultoras de todos los países en desarrollo tuvieran el mismo acceso que los hombres a recursos como la tierra, variedades mejoradas de semillas, nuevas tecnologías y mejores prácticas agrícolas, la productividad de las cosechas podría aumentar hasta en un 30 % por familia, y los países experimentarían un incremento de su producción agrícola de entre el 2,5 % y el 4 %.

También se ha demostrado que, en comparación con los hombres, las mujeres suelen reinvertir más recursos a mejorar la salud de sus hijos y familiares, y a la obtención de una dieta familiar más nutritiva y variada.

Por este motivo, pedimos a nuestros subvencionados y asociados que asuman las tres prioridades siguientes para garantizar que nuestros programas incluyan una perspectiva de género:

  • Téngala en cuenta. Nuestros programas deberían tener en cuenta el contexto y las circunstancias de las mujeres agricultoras. Todos los subvencionados deberían investigar acerca de las necesidades, los límites, así como las responsabilidades y las prioridades de la mujer y deberían, asimismo, tener la capacidad de anticipar de qué modo un programa puede tener un impacto en el trabajo, el tiempo, las prácticas actuales y los recursos de las mujeres.
  • Conciba su programa con ella en mente. La concepción de nuestros programas debería basarse en la información recopilada sobre mujeres agricultoras. Nuestros mejores proyectos se conciben pensando expresamente en llegar y ayudar a las mujeres agricultoras, es decir, incluyen metas y momentos clave relacionados con la participación de las mujeres.
  • No pierda de vista su compromiso con la mujer. Nos esforzamos para garantizar que entre los objetivos de los programas se incluya siempre la participación activa de las mujeres. Asimismo, evaluamos el progreso de cada programa teniendo en cuenta el impacto positivo causado tanto en las mujeres como en la unidad familiar. En el marco de cada programa, se deben recopilar comentarios, medir resultados y adaptar la concepción de dichos programas según convenga para garantizar que las mujeres participan y sacan partido de las distintas iniciativas.

Los ejemplos siguientes dan cuenta de la gran variedad de estrategias que emplean nuestros subvencionados para adoptar una perspectiva de género.

Enfoque transformador desde una perspectiva de género

Algunos de los programas que subvencionamos dan cuenta de las diferencias y desigualdades de género ya desde la propia concepción del proyecto, ya que hacen hincapié en la igualdad de género y en la necesidad de transformar las relaciones entre hombres y mujeres. A estos programas los consideramos transformadores desde una perspectiva de género.

Un buen ejemplo de este tipo de proyectos es la iniciativa de Landesa, una organización internacional sin fines de lucro dedicada a mejorar la seguridad alimentaria y los niveles de ingresos de 200 000 familias de la India rural mediante el incremento de parcelas de tierras propiedad de mujeres.

Landesa gestiona programas de Gobiernos estatales que otorgan pequeñas parcelas de tierra (suficientes para albergar una casa y una huerta) a personas de castas inferiores. Colabora con dichos Gobiernos para que las tierras estén a nombre de la mujer, ya sea en solitario o junto con el nombre del esposo. En el marco de este proyecto, se convocan reuniones comunitarias para presentar las ventajas prácticas que la propiedad de tierras conlleva para la mujer y para instar a los hombres a sumarse a este cambio social.

Landesa conoce el estatus relativo de casta inferior que se le asigna a la mujer en la India y su limitado acceso a los activos. De este modo, concibió este proyecto para cambiar los sistemas que minan la productividad y el empoderamiento de la mujer. Landesa mantiene firmemente su responsabilización con respecto a la mujer y monitorea el impacto de dicho proyecto mediante encuestas previas y grupos de discusión periódicos.

Enfoques sensibles a la dimensión de género

La mayoría de los programas agrícolas que financiamos tienen en cuenta en qué medida las mujeres y los hombres van a participar y sacar partido de cada iniciativa. El objetivo es siempre beneficiar tanto a mujeres como a hombres sin que nadie salga perdiendo. A estos programas los consideramos sensibles a la dimensión de género.

Un ejemplo es la iniciativa Compras para el Progreso (P4P, por sus siglas en inglés) del Programa Mundial de Alimentos de las Naciones Unidas, un proyecto piloto que consiste en aumentar la compra de la producción de pequeños agricultores para destinarla a iniciativas humanitarias de ayuda alimentaria. Cuando el personal de P4P que trabaja sobre el terreno se dio cuenta de que las metas que se habían fijado eran demasiado difíciles de alcanzar, acudieron a la Fundación. Desde entonces colaboramos con ellos para repensar el proyecto desde una perspectiva de género y para encontrar estrategias que nos permitan lograr las ambiciosas metas fijadas en materia de género.

A modo de ejemplo, P4P está llevando a cabo varios estudios sobre las funciones asignadas a cada género en materia de agricultura y está tomando medidas para garantizar que el mensaje de la iniciativa llegue a las mujeres: se sirve de ilustraciones para transmitir información a mujeres analfabetas, ofrece servicios de guardería durante las sesiones de capacitación e interviene para que las mujeres puedan obtener cargos de liderazgo en organizaciones de agricultores.

Mediante la recopilación y el análisis de datos, P4P se esfuerza por conocer a las mujeres agricultoras y por entender de qué modo esta iniciativa puede tener un impacto en mujeres y hombres, ya se un impacto esperado o inesperado. P4P concibe medidas para llegar a las mujeres con más eficacia y, con miras a garantizar su responsabilización en el proceso, monitorea todas las actividades del proyecto desglosando los datos por sexo.

Proyectos que no tienen en cuenta las diferencias de género

También recibimos algunas solicitudes de subvención que no dan cuenta de las diferencias de género ni anticipan de qué modo una iniciativa agrícola podría beneficiar o perjudicar a hombres y mujeres. A estas propuestas las consideramos neutras en cuanto al género. La Fundación no financia este tipo de proyectos porque los programas que no están explícitamente planteados para abordar las necesidades y preocupaciones de la mujer podrían marginarla aún más.

Cabe mencionar que muy pocos programas están planteados expresamente para excluir a la mujer, pero lo cierto es que algunos tienen este efecto involuntario. Un ejemplo de ello es un proyecto dedicado a reproducir y distribuir variedades mejoradas de cultivos básicos. Durante los ensayos sobre el terreno, los fitogenetistas pidieron opinión mayoritariamente a hombres, quienes valoraban la productividad por encima de cualquier otra característica de los cultivos. Así pues, seleccionaron un conjunto de variedades basándose únicamente en este criterio, y, por supuesto, la producción agrícola aumentó, pero las tasas de adopción de dichas variedades fueron más bajas de lo esperado.

Las mujeres que trabajan en el campo, entre cuyas responsabilidades se encuentran la preparación de la tierra, la deshierba y la cocina, sopesan otras prioridades a la hora de escoger qué cultivos cosechar, como la resistencia del cultivo a las plagas, el tiempo de cocción y el sabor de las comidas. Dado que las nuevas variedades requerían que las mujeres dedicaran más tiempo a sus tareas, ellas no tendían a escoger este tipo de variedades.

Un estrategia mucho más acertada habría sido analizar primero las responsabilidades de mujeres y hombres en el hogar y en el campo, y luego diseñar una metodología que incluyera las preferencias de las mujeres, es decir, que se tuviera en cuenta a la mujer en los ensayos agrícolas. El resultado final podría haber sido una mayor tasa de adopción de los cultivos seleccionados y un mejor impacto en materia de ingresos y salud familiar.

Dudas y preguntas frecuentes de los subvencionados

Sabemos que muchos programas agrícolas se enfocan en los cultivos, y no necesariamente en las personas que los producen o los consumen. También sabemos que no todas las organizaciones tienen experiencia en materia de estrategias sensibles a la dimensión de género, o tal vez no tienen el imperativo de aplicarlas.

Por este motivo, colaboramos estrechamente con nuestros asociados para que los programas que implementen beneficien tanto a agricultores hombres como a mujeres, y los instamos a pedirle más información al responsable del programa a medida que conciben y aplican el proyecto subvencionado.

A continuación presentamos una lista con algunas de las preguntas más frecuentes que nos han llegado por parte de los subvencionados:

¿Y si mi proyecto no está pensado para llegar directamente a los agricultores?

Sabemos que el enfoque de género no cobrará la misma importancia en todos los proyectos. Sin embargo, incluso las iniciativas de investigación y desarrollo llegarán a tener, en última instancia, un impacto en los agricultores. Por lo tanto, les pedimos a todos los subvencionados que planteen una ruta lógica que llegue hasta el usuario final de un servicio o tecnología. En la mayoría de los casos, tanto las mujeres como los hombres se verán beneficiados por nuestra contribución, por eso le pedimos que anticipe qué beneficios podría conllevar su propuesta de proyecto.

¿No saldrá más caro fomentar la participación de la mujer?

Posiblemente. En muchas ocasiones, las mujeres no tienen estudios, están atareadas cuidando a sus hijos y participan menos activamente en la vida pública, de manera que llegar a las mujeres y fomentar su participación puede salir más caro. Sin embargo, le recomendamos que colabore con el responsable de su programa para determinar qué costos adicionales cabría esperar de un programa transformador o sensible a la dimensión de género.

Nuestra función no es cambiar una cultura o sociedad.

Sabemos que cualquier proyecto de desarrollo conllevará un impacto (esperemos que positivo) en personas, familias y comunidades. Cuando instamos a los subvencionados a abordar las necesidades de la mujer, simplemente les estamos pidiendo que apliquen principios de diseño inteligente que apoyen a la mujer, y no que hagan caso omiso de las normas sociales o que pretendan fomentar cambios insostenibles o que la propia comunidad no apruebe.

¿Por dónde empiezo?

Un buen punto de partida es el diálogo con los científicos sociales u otros profesionales de su organización que hayan trabajado con pequeños agricultores o que tengan experiencia en asuntos de género. Plantéese en qué medida su idea puede beneficiar tanto a mujeres como a hombres y qué puede hacer para llegar activamente a las mujeres. Si su organización no dispone de este tipo de recursos internamente, puede pedir ayuda y acceso a estos recursos al responsable de su programa. La tabla que encontrará a continuación presenta algunas pautas iniciales sobre cómo concebir un programa transformador o sensible a la dimensión de género.

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