Nuestra causa

Enfermedades Entéricas y Diarreicas

Estrategia

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Dos madres con sus bebés en el centro de salud Germana Gale, en Silte (Etiopía).

Nuestro objetivo:

eliminar la brecha entre la mortalidad por enfermedades entéricas y diarreicas en los países desarrollados y en desarrollo, y reducir sustancialmente las trabas que estas enfermedades suponen para el desarrollo de los niños menores de cinco años.

El reto

A grandes rasgos

Anualmente, las enfermedades entéricas y diarreicas causan la muerte de casi un millón de niños menores de cinco años, principalmente en los países en desarrollo.

Estas enfermedades también pueden causar malnutrición, que a menudo dificulta el crecimiento físico y el desarrollo cognitivo, y genera problemas de salud a largo plazo.

La vacunación es la forma más rentable de proteger a los niños contra infecciones de patógenos específicos y, junto con otras intervenciones como la terapia de rehidratación oral y los suplementos de micronutrientes, contribuye a prevenir muertes a causa de enfermedades entéricas.

Nos servimos de una multiplicidad de estrategias para proteger a los niños de estas infecciones. Algunos de nuestros ámbitos de actuación son la mejora de la calidad del agua, el saneamiento, la higiene y la lactancia exclusiva durante los primeros seis meses.

Trevor Mundel, en calidad de director interino, dirige nuestra estrategia de enfermedades entéricas y diarreicas, actualizada en el 2012 y enmarcada en la División de Salud Mundial de la Fundación.


Las enfermedades entéricas (o gastrointestinales) y diarreicas son una de las causas principales de mortalidad infantil en los países en desarrollo: anualmente causan la muerte de casi un millón de niños menores de cinco años. Incluso a los que sobreviven a este tipo de enfermedades (como el rotavirus, el cólera y la fiebre tifoidea, que se transmiten por vía fecal-oral), los repetidos episodios de diarrea aguda durante la primera infancia les pueden generar graves problemas de salud irreversibles.

Las enfermedades causadas por infecciones entéricas a menudo generan problemas de malnutrición y dificultan el crecimiento físico y el desarrollo cognitivo. Como consecuencia, las oportunidades y la capacidad productiva de millones de personas quedan minadas de por vida.

Durante mucho tiempo, la repercusión de estas enfermedades ha pasado desapercibida. Si bien es cierto que UNICEF y la Organización Mundial de la Salud (OMS) realizaron grandes avances en los años setenta y ochenta gracias al Programa de control de enfermedades diarreicas, la lucha contra estas enfermedades todavía carece de proyectos de investigación, recursos financieros y el compromiso político necesario a escala mundial. Existen lagunas de conocimiento clave sobre la cantidad y la complejidad de los patógenos (virus, bacterias y parásitos) causantes de estas enfermedades y sobre los factores medioambientales que favorecen su incidencia.

Aunque actualmente disponemos de intervenciones y herramientas eficaces para combatir estas enfermedades, la mayoría de ellas no gozan de una aplicación generalizada en los países en desarrollo debido a su alto costo, su disponibilidad limitada y una comercialización deficiente.

Oportunidades

En los países desarrollados, los avances en materia de depuración del agua y saneamiento, la disponibilidad de antibióticos, la alimentación adecuada de la población y la amplia cobertura vacunal han contribuido a un espectacular descenso de la tasa de mortalidad por enfermedades diarreicas. En los países pobres también podrían emplearse las mismas estrategias y herramientas de prevención y tratamiento de enfermedades infantiles.

Una mujer recoge agua en un área rural de Mozambique.

De hecho, existen vacunas seguras y eficientes contra el rotavirus, el cólera y la fiebre tifoidea. La OMS recomienda la inclusión de la vacuna antirrotavírica en todos los programas nacionales de inmunización. La Alianza GAVI, una entidad público-privada que finanza vacunas para los niños de los países más pobres del mundo, prevé la introducción de las vacunas antirrotavíricas en unos cuarenta países antes de que finalice el 2015, una iniciativa que podría salvar 2,46 millones de vidas para el 2030. Actualmente se están desarrollando nuevas vacunas que permitirán incrementar las provisiones de las vacunas antirrotavíricas y ampliar su disponibilidad en el mercado en los próximos años. En el 2011, la vacuna anticolérica Shanchol, desarrollada en la India, recibió la precalificación de la OMS. También se están desarrollando diversas vacunas contra la fiebre tifoidea, así como una vacuna combinada para prevenir la fiebre tifoidea y la fiebre paratifoidea, y las vacunas de inmunización frente a la E. coli enterotoxígena (ETEC, por sus siglas en inglés) y la bacteria Shigella.

Hoy en día existen intervenciones de bajo costo para prevenir infecciones y muertes infantiles por diarrea aguda, algunas de las cuales son la terapia de rehidratación oral, los suplementos de vitamina A y zinc, la lactancia exclusiva durante los primeros seis meses, la mejora de la higiene personal y de la vivienda e iniciativas para brindar acceso a agua limpia y un mejor saneamiento.

Nuestra estrategia

Trabajadora de la salud con un recién nacido en brazos en el Centro de Salud Primaria Ujiarpur, en el estado de Bihar (India).

Dado que existe una gran variedad de patógenos que pueden provocar enfermedades entéricas y diarreicas, y no existen vacunas contra cada uno de ellos, la Fundación se sirve de diversas estrategias para proteger a los niños de estas infecciones. Medidas como una mejor calidad del agua y del saneamiento, la higiene y la lactancia exclusiva durante los primeros seis meses pueden contribuir a proteger a los niños contra gran parte de las enfermedades entéricas. Por otra parte, las vacunas son una solución rentable para prevenir enfermedades graves y casos de muerte. El tratamiento temprano de los niños infectados mediante terapias de eficacia demostrada, como el suministro de solución de rehidratación oral y de zinc, es fundamental. 

Asimismo, apoyamos iniciativas de investigación sobre los factores subyacentes que contribuyen a enfermedades y daños intestinales que, a su vez, pueden generar malnutrición, dificultar el desarrollo y causar muertes. También aspiramos a obtener un mayor conocimiento de la carga que representan estas enfermedades a escala regional y mundial, para así poder tomar decisiones con conocimiento de causa sobre cómo y cuándo poner en marcha nuevas intervenciones o ampliar el alcance de las iniciativas existentes. Además, en el marco de esta estrategia, colaboramos con organizaciones de salud infantil para garantizar que gobiernos, donantes y asociados destinen suficientes fondos a la lucha contra las enfermedades entéricas y diarreicas y coordinen iniciativas eficaces.

Ámbitos de actuación

El rotavirus

El rotavirus es la causa principal de hospitalizaciones y muertes por diarrea entre niños menores de cinco años. Las vacunas antirrotavíricas existentes reducen drásticamente el número de hospitalizaciones y muertes, y la OMS recomienda su administración en todos los países del mundo, especialmente en aquellos donde la diarrea cuenta entre las causas principales de mortalidad infantil.

Ernestina Naadu Mills, primera dama de Ghana, vacunando a un bebé de seis semanas contra el rotavirus en una ceremonia en Acra (Ghana).

La vacuna antirrotavírica se introdujo en los Estados Unidos y en muchos países latinoamericanos en el 2006, pero no fue hasta el 2012 cuando llegó a varios países en desarrollo. En los próximos dos o tres años se introducirá en muchos otros países, que ya han aprobado su distribución. Colaboramos estrechamente con la Alianza GAVI y los gobiernos nacionales para subvencionar el costo de las vacunas antirrotavíricas, apoyar su introducción en los países que más las necesitan y fomentar la inmunización rutinaria de los niños contra un gran elenco de enfermedades. Nuestro objetivo a largo plazo es introducir la vacuna antirrotavírica en al menos cincuenta países de ingresos bajos o medianos.

También colaboramos con la organización PATH y una selección de fabricantes de vacunas de países emergentes como la India, Brasil, Indonesia y la China para desarrollar nuevas vacunas antirrotavíricas que permitan diversificar la oferta de mercado, incrementar el suministro de vacunas y abaratar los costos de producción.

Tratamientos

La mayoría de las muertes infantiles por diarrea no disentérica pueden evitarse con la administración adecuada de sales de rehidratación oral y de zinc, suplementos que, a pesar de su sencillez, no gozan de un uso generalizado. Colaboramos con nuestros asociados de la India, Nigeria y Burkina Faso con el propósito de incrementar la disponibilidad y el suministro de sales de rehidratación oral y de zinc en estos países. Nuestra decisión de centrarnos en estas zonas geográficas responde a una combinación de los siguientes factores: la carga que representan las enfermedades infantiles en estos países, el potencial innovador del país y las estrechas alianzas de la Fundación con organizaciones locales. Por ejemplo, en Uttar Pradesh (India), apoyamos la Clinton Health Access Initiative (Iniciativa Clinton de acceso a la salud) y a otras organizaciones que llevan a cabo campañas de comercialización para fomentar el tratamiento de la diarrea con sales de rehidratación oral y zinc.

También invertimos en proyectos de investigación para identificar los obstáculos principales que impiden un mayor uso de estos tratamientos, y colaboramos con fabricantes y distribuidores para que el producto sea más atractivo a ojos del público (algunos ejemplos son la mejora de los sabores o del diseño del envase).

Por otra parte, financiamos proyectos de desarrollo de productos que permitan apaciguar los síntomas de la diarrea y, al mismo tiempo, tratar la deshidratación. Pese a que las sales de rehidratación oral hidratan de forma eficaz el organismo del niño, no disminuyen la producción de heces ni alivian los síntomas de forma inmediata. Por consiguiente, los cuidadores suelen preferir otro tipo de remedios mucho menos eficaces. Con el propósito de popularizar el uso de las sales de rehidratación oral y el zinc, financiamos iniciativas coordinadas por PATH dedicadas a descubrir y desarrollar tratamientos innovadores que frenen la deshidratación y alivien los síntomas de la diarrea.

La fiebre tifoidea

Descubrir una vacuna contra la fiebre tifoidea y la fiebre paratifoidea constituye una necesidad de primer orden, ya que estas dos enfermedades juntas causan 250 000 muertes al año, principalmente entre la población infantil. Una vacuna eficiente y asequible es la mejor solución a corto plazo para controlar la fiebre entérica en los países con deficiencias de agua limpia, saneamiento e higiene y con altos índices de resistencia a antibióticos.

Colaboramos con el International Vaccine Institute, Shantha Biotechnics y el Sabin Vaccine Institute, entre otros, en el desarrollo de una vacuna conjugada que brindará una protección más duradera que la vacuna actual y que también se podrá administrar a los niños menores de dos años. Para comprender la repercusión real de estas enfermedades, también necesitamos desarrollar mejores herramientas de diagnóstico y recopilar datos más precisos.

La E. coli enterotoxígena y la bacteria Shigella

La E. coli enterotoxígena (ETEC, por sus siglas en inglés) y la bacteria Shigella son dos agentes patógenos muy extendidos en muchos lugares del mundo, especialmente en los países en desarrollo, donde representan un gran riesgo tanto para niños como para adultos. Se calcula que, anualmente, la ETEC y la bacteria Shigella causan la muerte de 200 000 niños menores de cinco años. Además, un único episodio de Shigella puede dañar gravemente el sistema gastrointestinal.

PATH, que lidera un proyecto de investigación sobre vacunas para combatir las enfermedades entéricas denominado Enteric Vaccine Initiative, es nuestro asociado clave en el desarrollo de nuevas vacunas contra la ETEC y la Shigella. Para garantizar que dichas vacunas penetren el mercado tan pronto como sea posible, colaboramos con una cartera de vacunas potenciales basadas en distintos métodos. Sin embargo, los modelos de vacunas contra la ETEC y la Shigella más avanzados aún necesitarán unos diez años más para poder suministrarse.

Factores externos que contribuyen a la disfunción entérica (o trastorno gastrointestinal)

Estamos investigando la relación de los factores ambientales y de otra naturaleza con las enfermedades intestinales que, a su vez, generan problemas de absorción de nutrientes en los niños. En las comunidades pobres este ciclo empieza en los primeros años de vida y se perpetúa a lo largo de toda la infancia. Algunas de las consecuencias de dicho ciclo son los retrasos en el crecimiento físico y el desarrollo mental, una respuesta inmune deficiente a las infecciones y la muerte.

La investigación sobre la posible relación causal entre los trastornos intestinales, la malnutrición y las deficiencias de desarrollo se encuentra en una fase incipiente. Entre nuestras inversiones clave en este ámbito destaca el proyecto internacional del Consorcio de Malnutrición y Enfermedades Entéricas (MAL-ED, por sus siglas en inglés), que analiza las poblaciones con elevados índices de malnutrición e infecciones entéricas. Los estudios de MAL-ED proporcionarán datos imprescindibles para el desarrollo y la prueba de nuevos mecanismos de prevención y tratamiento de estas enfermedades.

El cólera

El cólera causa la escalofriante cifra de 130 000 muertes anuales, estalla en forma de brotes epidémicos y solo tiene incidencia en zonas endémicas. En la actualidad, el cólera es endémico en al menos 51 países del África subsahariana y Asia. Los brotes epidémicos que se produjeron recientemente en Zimbabue, Haití, Guinea y Sierra Leona han causado graves estragos a sus ya debilitados sistemas de salud por falta de recursos.

Estación para lavarse las manos y con dispensador de cloro, instalada a instancias de un estudio de prevención del cólera en Bangladesh. 

En el 2012, la OMS dio un paso de gigante hacia adelante con la publicación de un informe que proponía la creación de una reserva mundial de vacunas anticoléricas orales. El informe también especificaba un conjunto de criterios para la distribución de las vacunas y la puesta en marcha de otras intervenciones de eficacia demostrada, como los programas de mejora del saneamiento y de agua limpia. En el marco de esta iniciativa, desde la Fundación financiamos una reserva de dos millones de dosis de vacunas anticoléricas orales. Una demanda estable de vacunas permitirá ampliar la oferta de mercado, que favorecerá unos precios más competitivos y, por lo tanto, estimulará la demanda de vacunas en países donde el cólera representa una gran carga.

También contribuimos a compilar principios basados en la experiencia que sirvan de guía para la elaboración de políticas sobre el uso de las vacunas anticoléricas orales en caso de brote epidémico. Asimismo, apoyamos las iniciativas de recopilación de datos con el propósito de abogar por la administración de las vacunas anticoléricas en las zonas endémicas. Actualmente estamos financiando el desarrollo de una vacuna anticolérica monodosis y de bajo costo que se empleará tanto para frenar como para prevenir epidemias. Para ampliar el suministro de vacunas, la OMS deberá precalificar al menos un fabricante más de vacunas anticoléricas inactivadas de células completas de bajo costo.

Seguimiento y vigilancia

Hemos destinado grandes inversiones al Estudio multicéntrico entérico global (GEMS, por sus siglas en inglés), con aras a obtener datos más precisos sobre las causas y las consecuencias de las enfermedades diarreicas infantiles en África y Asia. Con el propósito de profundizar nuestro conocimiento sobre los principales agentes patógenos diarreicos y evaluar el impacto de las intervenciones para combatir estas enfermedades, apoyamos el desarrollo de herramientas de diagnóstico avanzado y de métodos de evaluación integral.

Colaboramos con distintos sistemas de vigilancia a nivel nacional y regional, como el sistema GEMS, la Red de Vigilancia del Cólera en África (Africhol) y el Programa de vigilancia de la fiebre tifoidea en el África subsahariana (TSAP), con el propósito de vigilar determinados agentes patógenos, específicamente, los causantes del rotavirus, el cólera, la fiebre tifoidea y la fiebre paratifoidea. A medida que nuestro conocimiento sobre la etiología de las enfermedades entéricas y diarreicas y la carga que representan en estos países se vaya ampliando, iremos impulsando iniciativas de vigilancia de nuevos agentes patógenos (como el Cryptosporidium) y de fortalecimiento de infraestructura de laboratorios en los países en desarrollo.

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