Nuestra causa

Nutrición

Estrategia

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Una madre en Bangladesh dando a su hijo alimentos sólidos como suplemento a la lactancia materna. (Fotografía © Alive & Thrive/AV Com)

NUESTRO objetivo:

garantizar que todos los niños cuenten con la nutrición que necesitan para tener una vida saludable desde el comienzo.

El reto

A grandes rasgos

Millones de niños, la mayoría en países en desarrollo, mueren año tras año o padecen de discapacidades físicas o trastornos mentales como consecuencia de una mala nutrición durante el periodo crítico de 1000 días desde el momento en que son concebidos hasta que cumplen los dos años de edad.

La ampliación de medidas nutricionales de eficacia probada ayudaría a prevenir una de cada cuatro muertes infantiles.

Nuestro programa de nutrición se centra en aplicar medidas de eficacia probada y generar herramientas y estrategias nuevas para garantizar que mujeres embarazadas y niños en la primera infancia reciban la nutrición necesaria para un crecimiento y desarrollo saludables.

Colaboramos estrechamente con el equipo de desarrollo agrícola de la Fundación para mejorar el impacto nutricional de los programas agrícolas, y promovemos políticas que beneficien a los pequeños agricultores, sus familiares, así como las comunidades de los países en desarrollo.

Nuestra estrategia nutricional, actualizada en el 2011, es liderada por su director interino, Shawn Baker, y se enmarca en la División de Desarrollo Mundial de la Fundación.

Millones de niños de países en desarrollo padecen una serie de problemas de salud cuya causa de raíz es la misma: la desnutrición. Muchos niños que viven en la pobreza no tienen acceso a comida suficiente, o la adecuada, para tener un crecimiento y desarrollo normales. Millones de ellos sufren a menudo de enfermedades, como, por ejemplo, la diarrea, que agotan los nutrientes que consumen.

En torno al 35 % da las muertes de niños menores de 5 años se debe a factores relacionados con la nutrición. Cerca de una tercera parte de los niños subalimentados que sobreviven la desnutrición sufren de retraso del crecimiento, que a menudo obstaculiza el desarrollo neurológico y el aprendizaje, y redunda en la inhabilidad para trabajar y ganarse la vida.

En mujeres embarazadas, la desnutrición aumenta la probabilidad de morir a causa de complicaciones durante el embarazo y de dar a luz un niño con peso inferior al normal. Los bebés que nacen con peso inferior al normal corren el riesgo de padecer enfermedades infecciosas graves, enfermedades crónicas, así como trastornos físicos y cognitivos. El resultado es por lo tanto un círculo vicioso en el que las generaciones venideras de personas pobres son vulnerables a la muerte, las enfermedades, los trastornos cognitivos, la menor productividad debido a la desnutrición y a la pobreza continua.

La mayoría de las personas subalimentadas vive en Asia meridional y en el África subsahariana. Dos terceras partes de todos los niños que padecen retraso del crecimiento en el mundo viven en diez países que se ubican en estas dos regiones. Incluso en esos países, sin embargo, la mayoría de las personas a quienes aqueja la desnutrición no muestran síntomas de hambre extrema o inanición. Esta crisis de «hambre disfrazada» es invisible a los ojos de algunos de los formuladores de políticas, lo cual se traduce en que, a menudo, los programas nacionales de nutrición no cuentan con el financiamiento requerido.

Entre los otros retos que acrecientan la desnutrición se incluyen la volatilidad en el acceso a alimentos suficientes, seguros y nutritivos; la baja productividad agrícola; los efectos del cambio climático; los bajos niveles de saneamiento y la mala higiene, así como la poca concientización y comprensión de lo que es una dieta saludable entre las personas que corren mayor riesgo de desnutrición.

Oportunidades

Fomentar mejores prácticas de lactancia materna, ampliar el acceso a comidas nutritivas para niños entre los 6 y los 24 meses de edad, y garantizarles a mujeres y niños la cantidad necesaria de vitaminas y minerales son estrategias de eficacia probada que pueden reducir sustancialmente la mortalidad infantil y los problemas por mala nutrición. En años recientes, se ha presentado un aumento importante en la ingesta a nivel mundial de vitamina A y yodo gracias a la puesta en marcha de programas en materia de nutrición, lo que a su vez ha mejorado, por ejemplo, la salud maternoinfantil.

Lograr mejores niveles de nutrición a gran escala requiere más investigación para entender qué factores inciden en las condiciones de salud de las mujeres, así como qué condiciones afectan el crecimiento del feto, así como el crecimiento y desarrollo durante la primera infancia. También se necesitan mejores formas de llegar a las poblaciones meta, mejores herramientas para identificar las carencias de alimentos y el impacto de aplicar medidas en materia de nutrición, así como un mayor financiamiento y una mayor capacidad de ejecución.

Nuestra estrategia

En la Fundación Bill y Melinda Gates, nuestros esfuerzos en torno a la nutrición se centran en aplicar medidas de eficacia probada y desarrollar mejores herramientas para proporcionarles a mujeres embarazadas y niños en la primera infancia los alimentos y nutrientes que necesitan.

Nos interesan especialmente nuevos enfoques para mejorar la alimentación de las mujeres, antes y durante el embarazo, y de los niños desde que nacen hasta que cumplen los dos años de edad, pues este es el periodo más crítico para su crecimiento, desarrollo y para que gocen de buena salud a lo largo de su vida. Lo anterior incluye nuevos enfoques que garanticen la alimentación inmediata mediante la lactancia materna, de manera exclusiva, durante los primeros seis meses de vida de un niño, seguida de una transición con alimentación suplementaria saludable a partir de los 6 y hasta los 24 meses de edad.

Una nueva variedad de camote (también llamado batata o boniato) rico en vitamina A se usa ahora mucho en África oriental y meridional.

Nos centramos en regiones del África subsahariana y Asia meridional, donde el flagelo de la desnutrición es más intenso. Nos apoyamos en nuestros asociados para aplicar medidas de eficacia probada en materia de nutrición, y reunimos y divulgamos información referente a modelos de actuación que puedan reproducirse a un costo asequible. También, promovemos financiamiento y políticas que apoyen iniciativas en materia de nutrición basadas en datos empíricos.

En el marco de la Fundación, en nuestro programa de nutrición se colabora estrechamente con equipos de otros programas. En particular, colaboramos estrechamente con el equipo de desarrollo agrícola para mejorar el impacto en el ámbito de la nutrición que tienen las prácticas, programas y políticas agrícolas para pequeños agricultores en países en desarrollo. Entre las áreas en que centramos nuestros esfuerzos en común se encuentran la biofortificación de cultivos básicos, la educación en materia de nutrición, el control de micotoxinas, las políticas y defensa de estas últimas, así como la investigación.

Colaboramos asimismo con el programa existente en el ámbito de las ciencias de descubrimiento y transferencia para entender mejor los factores biológicos determinantes de un crecimiento saludable, de manera que podamos encontrar otras formas de medir la carencia de micronutrientes y el estado nutricional de la población.

Nos esforzamos por fomentar la puesta en marcha de prácticas eficaces de nutrición y lactancia maternas, en colaboración con el programa de Salud materna, neonatal e infantil que tiene la Fundación. También trabajamos en colaboración con el programa de Enfermedades entéricas y diarreicas, así como con el programa de Agua, saneamiento e higiene, para entender mejor cómo el agua limpia, los buenos niveles de saneamiento y un sistema digestivo saludable pueden mejorar los niveles de nutrición en los niños.

Ámbitos de actuación

Fomentar un crecimiento saludable

Una nutrición adecuada desde el nacimiento hasta los dos años de edad es de crítica importancia para el crecimiento de un niño, su desarrollo y buena salud a lo largo de su vida. (Fotografía © Alive & Thrive/AV Com)

Disponemos de herramientas y estándares de calidad para medir el crecimiento saludable, incluidos aquellos basados en los patrones de crecimiento infantil de la Organización Mundial de la Salud. No obstante, hay que esforzarse más por entender la base biológica de la perturbación del crecimiento en la etapa fetal y en la primera infancia, y la eficacia de productos nutricionales específicos y de medidas para mejorar el crecimiento y el desarrollo neurológico. Para colmar esta laguna, invertimos en el desarrollo de estándares mundiales adicionales que permitan evaluar el crecimiento saludable durante las etapas fetal e infantil. También apoyamos la investigación para entender cómo interactúan la nutrición materna y el desarrollo del feto, los resultados del parto, y el desarrollo y la salud durante la infancia.

Además, invertimos en desarrollar y poner a prueba herramientas, productos y medidas de bajo costo que fomenten el crecimiento saludable de los niños desde que son concebidos hasta que cumplen los dos años de edad y que puedan desplegarse a gran escala.

Mejorar las prácticas de la lactancia materna

Una de las medidas más eficaces para mejorar la salud infantil es que la base de la alimentación de los bebés sea la lactancia materna desde que nacen hasta que cumplen los seis meses de edad, y que ésta continúe junto con suplementos alimenticios (no sustitutos) adecuados hasta los dos años de edad.

Una mujer amamantando a su bebé en Dowa, (Malaui).

La mayoría de las mujeres en países en desarrollo amamantan a sus bebés, pero pocas lo hacen a niveles óptimos, ya que tienen obligaciones laborales, percepciones culturales, falta de apoyo social u otras barreras. Cada año, más de medio millón de muertes infantiles son atribuibles a malas prácticas de lactancia materna. Invertimos en investigación para poner a prueba y evaluar de qué maneras se pueden fomentar mejores prácticas de lactancia materna a través de medios de comunicación, redes sociales, políticas en torno a la maternidad y la publicidad, modelos innovadores de prestación de servicios, y mejorando los conocimientos y las competencias de trabajadores de la salud de primera línea.

Abordar la carencia de micronutrientes

Para mujeres y niños, una dieta baja en micronutrientes clave puede afectar el desarrollo cerebral y cognitivo, truncar el crecimiento y conducir a la muerte. En el África subsahariana y en Asia, muchos niños padecen infecciones graves, problemas médicos crónicos y trastornos del desarrollo neurológico por falta de vitamina A, ácido fólico, yodo, zinc y otros nutrientes esenciales.

Un grupo de apoyo de mujeres y para mujeres en una región remota de Rajastán (India) produce alimentos fortificados que se distribuyen a madres y niños en la primera infancia. (Fotografía © Global Alliance for Improved Nutrition)

Se puede mejorar enormemente la ingesta nutricional si se fortifican los alimentos producidos localmente con micronutrientes y se mejoran las cualidades nutricionales de los cultivos básicos a través de la cultivación selectiva. Colaboramos con una amplia gama de asociados de los sectores público y privado para incrementar el acceso de las poblaciones vulnerables a los alimentos fortificados y biofortificados. Esta labor ya ha mejorado el acceso de millones de personas a los micronutrientes. Estos esfuerzos han incluido el desarrollo de una variedad de camote rica en vitamina A, que es el primer alimento biofortificado en estar ampliamente disponible para compra y venta en África del este y meridional.

Nuestro empeño en desarrollar y poner a prueba herramientas para medir la carencia de micronutrientes ayudará a que los formuladores de políticas puedan dirigir y evaluar sus programas de micronutrientes.

Defender un mayor financiamiento y mejores políticas para la nutrición

Según el Banco Mundial, ampliar soluciones de nutrición eficaces tendrá un costo anual de en torno a los 11 000 millones de dólares estadounidenses. Esto incluye 6000 millones de dólares de inversión anual en alimentos de alta calidad para tratar la desnutrición infantil. En la actualidad, los aportes de donantes y países en desarrollo a los programas nutricionales no alcanzan dicho monto, pero la comunidad a nivel mundial se está uniendo en torno a la iniciativa SUN [que por sus siglas en inglés significa Ampliar la Nutrición] para concientizar, ampliar recursos y mejorar la capacidad y rendición de cuentas de los programas.

En los países donantes y en desarrollo, nos esforzamos por fomentar que los formuladores de políticas no solo inviertan más para mejorar la nutrición, sino que inviertan mejor. Nuestra labor comprende reunir y divulgar información de las causas y consecuencias de la desnutrición y de cómo abordarlas eficazmente, promover políticas y normas que fomenten una mejor nutrición, así como movilizar a los sectores público y privado para que inviertan en nutrición. También apoyamos esfuerzos para que la nutrición se convierta en una prioridad a la hora de invertir en agricultura.

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