Nuestra causa

Bibliotecas universales

Estrategia

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En un centro tecnológico comunitario de Villa Mella (República Dominicana), el programa Tecno-Chicas ofrece capacitación informática a niñas y adolescentes.

NUESTRA META:

asegurar que todas las personas, especialmente aquellas de comunidades más necesitadas del mundo entero, tengan acceso a la información a través de la tecnología en bibliotecas públicas.

El reto

A grandes rasgos

Tan solo el 35 % de la población mundial goza de conexión a Internet. Los habitantes de zonas rurales y empobrecidas son los que tienen menos oportunidades de acceder a Internet o de adquirir las competencias necesarias para utilizar recursos en línea.

La prosperidad económica, la educación, la salud y el desarrollo social dependen cada vez más del acceso a Internet.

Las bibliotecas públicas gozan de una posición privilegiada en virtud de la cual proporcionan acceso público a Internet y ofrecen capacitación a personas que, de otro modo, no podrían conectarse al mundo digital.

Colaboramos con nuestros asociados para prestar apoyo a las bibliotecas públicas, fortalecer el sistema bibliotecario, aportar conocimiento y capacidad de liderazgo, y promover la causa de las bibliotecas públicas.

Deborah Jacobs, en calidad de directora, encabeza nuestra estrategia de bibliotecas universales, actualizada en el 2012 y enmarcada en la División de Desarrollo Mundial.

En una era en la que la prosperidad económica, la educación, la salud y el desarrollo social dependen cada vez más del acceso a Internet, la falta de acceso a esta herramienta se traduce en falta de oportunidades. Solo el 35 % de la población mundial goza de conexión a Internet, y los habitantes de zonas rurales y empobrecidas son los que tienen menos oportunidades de acceder a Internet o de adquirir las competencias necesarias para navegar por el mundo digital. A través de Internet, las personas buscan empleo, acceden a programas gubernamentales, adquieren nuevas competencias gracias a los cursos en línea, se documentan sobre cuestiones importantes de salud, y establecen vínculos sociales con familiares y amigos en la distancia.

Las oportunidades que brinda Internet se han vuelto tan esenciales para el desarrollo personal y comunitario que un informe del relator especial para la libertad de expresión de las Naciones Unidas, presentado en el 2011 al Consejo de Derechos Humanos, definió el acceso a Internet como un factor coadyuvante de los derechos humanos. Varios gobiernos de país, como los de España, Estonia, Finlandia, Francia y Grecia, han reconocido formalmente el acceso a Internet como un derecho humano, en virtud del cual los ciudadanos pueden mantenerse informados y hacer uso de la información y los recursos en línea tan necesarios para la vida del siglo XXI.

En el seno de la era digital, la igualdad de oportunidades depende de que todas las personas, especialmente aquellas que viven en la pobreza, tengan acceso a la información en línea y a la adquisición de competencias para poder navegar por Internet. En todo el mundo, las bibliotecas públicas gozan de una posición privilegiada para garantizar esta igualdad de oportunidades.

La mayoría de los países cuentan con bibliotecas públicas. En el mundo, existen más de 315 000 bibliotecas, el 73 % de las cuales están situadas en los países en desarrollo o en transición. En muchas comunidades, la biblioteca pública es el único lugar donde cualquier persona, independientemente de cuál sea su nivel de estudios o de conocimientos informáticos, puede acceder gratuitamente a la información y a Internet. Además, el personal de las bibliotecas suele ofrecer capacitación y apoyo a los usuarios primerizos, así como a aquellos que quieren perfeccionar sus conocimientos.

A pesar del papel esencial que desempeñan, es frecuente que las bibliotecas públicas estén infrautilizadas y reclamen aportaciones imprescindibles para no quedarse atrás en la era digital. Satisfacer las cambiantes necesidades de la información de personas y comunidades a través de la tecnología no es nada fácil. La tecnología se vuelve obsoleta en un abrir y cerrar de ojos, y se necesitan recursos para seguir satisfaciendo las necesidades cambiantes de las comunidades.

Oportunidades

Gracias a su infraestructura, un personal comprometido y el objetivo de conectar a las personas a la información, las bibliotecas reúnen las características óptimas para brindar acceso público a Internet y a programas de capacitación a personas que, de otro modo, no podrían integrarse en el mundo digital.

Un centro de información comunitario en una zona rural de Kenia ofrece cursos de capacitación informática y acceso a Internet.

Si las bibliotecas logran reinventarse y desempeñar un papel amplio como centros de información en línea, tendrán un impacto sustancial en la vida de las personas y las comunidades. Las bibliotecas públicas ya están enseñando a agricultores y pescadores a utilizar Internet para dar visibilidad a sus productos y consultar los precios de mercado vigentes. Familias y personas utilizan los recursos tecnológicos de las bibliotecas para acceder a información sobre temas como la salud materna, el desarrollo y la nutrición de la primera infancia y el VIH/SIDA. Los usuarios de las bibliotecas se conectan a Internet para aprender sobre métodos agrícolas y formas de combatir el cambio climático y la deforestación.

En los Estados Unidos, en torno a una tercera parte de las personas mayores de 14 años (unos 77 millones de personas) utilizan las computadoras o la conexión inalámbrica de las bibliotecas públicas todos los años. Un estudio reciente concluyó que los usuarios de las bibliotecas suelen consultar más información relacionada con la salud, el gobierno, los idiomas y la cultura que aquellos que se conectan a Internet desde otros puntos de acceso públicos. Los usuarios de las bibliotecas públicas declaran que utilizar Internet tiene un efecto positivo en sus vidas en ámbitos como la salud, la educación, el ahorro de tiempo, los ingresos y la economía personal.

Los usuarios de la biblioteca pública de Huara (Chile) pueden acceder a Internet desde las instalaciones de la biblioteca.

En Chile, una campaña nacional de alfabetización digital brindó capacitación tecnológica básica a cientos de miles de personas, mayoritariamente a través de una red de más de 300 bibliotecas públicas. En México, las bibliotecas públicas proporcionan la única vía de acceso a Internet a casi dos terceras partes de las comunidades rurales. En el ámbito rural de Botswana, las bibliotecas públicas sirven de oficina para pequeños empresarios, que gracias a ellas tienen la oportunidad de desarrollar negocios más sofisticados y competitivos. En Ucrania, los miembros de una comunidad se han servido del Internet de la biblioteca para consultar información acerca de técnicas agrícolas, lo que les ha permitido cambiar radicalmente su forma de cultivar tomates y, por consiguiente, aumentar sustancialmente la calidad y la productividad de sus cosechas.

Tal como demuestran estos ejemplos, garantizar el acceso a la información y al conocimiento supone un paso más hacia la igualdad. Dicho acceso enriquece vidas, permite que las personas tomen decisiones con conocimiento de causa y las prepara para encontrar un empleo gratificante y para contribuir en su comunidad.

Nuestra estrategia

Las primeras subvenciones de la Fundación Bill y Melinda Gates, concedidas en 1997, financiaron el acceso gratuito a Internet a través del sistema público bibliotecario de los EE. UU. con el fin de brindar a todas las personas acceso a la información y a las oportunidades asociadas a la conectividad y las competencias informáticas. Con los años, la Fundación ha ampliado sus horizontes más allá de los EE. UU., así como su iniciativa de bibliotecas. Desde el 2002, no limitamos nuestra labor a dotar de conectividad a Internet las bibliotecas públicas estadounidenses, sino que también impulsamos iniciativas similares en otros lugares del mundo.

Sucursal de la nueva biblioteca pública de Nueva Orleans (Luisiana).

Nuestra estrategia de bibliotecas universales contribuye a la transformación de bibliotecas y amplía su cometido como motores de desarrollo. Colaboramos con gobiernos y otros patrocinadores públicos y privados para ampliar el acceso a los recursos tecnológicos desde las bibliotecas públicas, promover la innovación en el seno de las bibliotecas, capacitar a líderes bibliotecarios y abogar por políticas de cambio que beneficien a las bibliotecas públicas.

Ámbitos de actuación

Concentramos nuestros esfuerzos en cuatro ámbitos en los que consideramos que podemos generar un gran impacto.

Acceso a recursos tecnológicos desde bibliotecas

Alumnos de secundaria conectados a las computadoras de una biblioteca pública de Constanta (Rumania).

Nuestra prioridad principal es ofrecer acceso a recursos tecnológicos desde las bibliotecas públicas en distintas partes del mundo, haciendo especial hincapié en los países en desarrollo y en transición. Además, nos abocamos a mantener la continuidad de los programas en las bibliotecas de los EE. UU. Aplicamos programas plurianuales en aquellos países con una gran necesidad de disponer de acceso público a la información y con potencial para poner al abasto de la población recursos tecnológicos desde bibliotecas públicas. Nuestras subvenciones financian iniciativas para identificar necesidades tecnológicas locales, adquirir equipos para bibliotecas, capacitar al personal bibliotecario y ayudar a las bibliotecas a obtener financiación pública a largo plazo.

Hasta la fecha, nuestra labor se ha concentrado en EE. UU., México, Chile, Colombia, Botswana, Lituania, Letonia, Rumania, Ucrania, Polonia, Bulgaria, Moldova, Vietnam e Indonesia. También hemos coordinado programas de menor escala en Nepal, Bhután, la India, Guatemala y Honduras.

Investigación e innovación

Financiamos proyectos de investigación acerca del acceso público a la información e Internet, de los factores que afectan la forma en que las bibliotecas pueden servir a las comunidades y de cómo fomentar la innovación en el ámbito bibliotecario. Estas iniciativas permiten que tanto el personal como los líderes bibliotecarios puedan entender e integrar ágilmente ideas, herramientas y servicios innovadores para así satisfacer las necesidades cambiantes de las comunidades. Algunos de estos proyectos son un estudio quinquenal a escala mundial sobre el impacto del acceso público a Internet y a computadoras, y otro estudio elaborado por el Pew Research Center sobre el uso de las bibliotecas en los EE. UU., con el foco de atención en los libros electrónicos y el contenido digital.

Capacitación y liderazgo

Apoyamos iniciativas para identificar a líderes bibliotecarios comprometidos y dotarlos de la capacidad de crear bibliotecas que puedan tener un gran impacto en la población. A través de cursos de liderazgo, los bibliotecarios pueden aprender a fomentar la cultura de la innovación y de asunción de riesgos, colaborar con sus homólogos, diseñar y probar nuevos modelos de servicios, y aumentar la participación de los miembros de la comunidad y de otras partes interesadas en el diseño y la prestación de los servicios bibliotecarios. Una de las iniciativas que apoyamos es la Red internacional de jóvenes bibliotecarios innovadores (International Network of Emerging Library Innovators), una red de bibliotecarios procedentes de todo el mundo que comparten una misma visión sobre el concepto de la biblioteca del siglo XXI.

Políticas y defensa de la causa   

Para llevar a cabo su cometido de forma satisfactoria, las bibliotecas deben entender y comunicar a la perfección los beneficios que ponen al alcance de personas y comunidades. Nuestra labor en materia de políticas y defensa de la causa contribuye a que los líderes bibliotecarios y otros integrantes del sector bibliotecario puedan evaluar el impacto que genera el acceso público a Internet en el mundo, afianzar sus actividades de defensa de la causa y abogar por políticas de cambio que beneficien a las bibliotecas. Uno de los proyectos que financiamos es la creación de un sistema común de evaluación para recopilar datos sobre la contribución de las bibliotecas en áreas clave de desarrollo, como la salud, la educación y la prosperidad económica.

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