Nuestra causa

ENFERMEDADES TROPICALES DESATENDIDAS

Estrategia

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En Ghana, en el año 2011, las drásticas medidas del sector de la salud pública permitieron erradicar la dracunculosis, una enfermedad parasitaria que se contagia a través del agua.

NUESTRA META:

reducir la carga de las enfermedades tropicales desatendidas en los países más pobres del mundo a través de medidas eficaces y específicas de control, eliminación y erradicación de enfermedades.

El reto

A grandes rasgos

Mil millones de personas en todo el mundo padecen enfermedades tropicales desatendidas, cuya incidencia es mucho mayor en las comunidades más pobres y vulnerables. Lo cierto es que contamos con tratamientos y métodos de control efectivos, pero necesitamos destinar más recursos al suministro de medicamentos y al diseño de herramientas de diagnóstico para localizar las áreas de incidencia y vigilar la difusión de estas enfermedades.

Colaboramos con nuestros asociados para diseñar y poner al alcance de las poblaciones más desatendidas nuevas herramientas para abordar las enfermedades tropicales. Hacemos especial hincapié en las enfermedades de más fácil eliminación o erradicación y suministramos medicamentos donados. Asimismo, contribuimos a intensificar los esfuerzos para mejorar la vigilancia de la salud pública, consolidar la lucha contra los vectores de transmisión y suministrar medicamentos de forma masiva para combatir múltiples enfermedades.

En los países en desarrollo, más de 1000 millones de personas padecen enfermedades infecciosas que suelen recibir muy poca atención por parte de los donantes porque son muy poco comunes en los países ricos.

Estas enfermedades tropicales desatendidas pueden provocar anemia y ceguera, truncar el curso normal del desarrollo infantil, causar trastornos cognitivos y derivar en embarazos complicados; por ende, se cobran miles de vidas todos los años. Las personas que viven en condiciones de extrema pobreza a menudo padecen más de una de estas enfermedades a la vez y, por consiguiente, no pueden ganarse un sustento ni salir de la pobreza.

Esta situación afecta gravemente la salud pública de decenas de países pobres, por lo que si aspiramos a lograr los Objetivos de Desarrollo Sostenible debemos luchar contra las enfermedades tropicales desatendidas.

Oportunidades

En la actualidad, contamos con tratamientos y métodos de control seguros y eficaces para combatir algunas de las enfermedades tropicales desatendidas. Sin embargo, la dificultad yace en hacerlos llegar a las comunidades pobres y remotas de los países en desarrollo donde la población apenas tiene acceso a los sistemas de salud.

En los últimos años, varias iniciativas para abordar algunas de estas enfermedades han logrado superar con éxito este reto y han sembrado la esperanza de que, a través de proyectos estratégicos, innovadores, colectivos y prolongados en el tiempo, podremos controlar, eliminar o incluso erradicar algunas de estas infecciones.

En el año 2015, el número de casos de dracunculosis alcanzó un mínimo histórico de 22, localizados en tan solo cuatro países. 120 millones de personas están afectadas por la filariasis linfática (elefantiasis), enfermedad transmisible por mosquitos contra la cual se han suministrado 5000 millones de tratamientos desde el año 2000.

La lucha contra la filariasis linfática la lidera una alianza mundial que suministra medicamentos donados por las farmacéuticas Merck, Eisai y GlaxoSmithKline. A pesar de los escasos incentivos económicos, estas farmacéuticas han aumentado sus donaciones y han contribuido a la investigación y desarrollo en materia de enfermedades tropicales desatendidas.

La creciente determinación de los sectores público y privado puede consolidar la lucha contra estas enfermedades. En enero del 2012, la Fundación, trece empresas farmacéuticas, los gobiernos de los Estados Unidos, el Reino Unido y los Emiratos Árabes Unidos, el Banco Mundial y un conjunto de organizaciones del ámbito de la salud global, firmaron la Declaración de Londres sobre Enfermedades Tropicales Desatendidas, lo que representa un nuevo impulso de repercusión mundial hacia el control, la eliminación y la erradicación de diez enfermedades tropicales desatendidas antes de que termine la presente década. Desde entonces, esta iniciativa colectiva ha definido el marco de actuación de nuestra estrategia para combatir las enfermedades tropicales desatendidas.

Nuestra estrategia

La lucha contra las enfermedades tropicales desatendidas constituye uno de los objetivos prioritarios de la Fundación, y con nuestras inversiones complementamos la labor de gobiernos donantes y países en desarrollo, quienes proporcionan la mayor parte del financiamiento para combatir estas enfermedades.

Concentramos nuestros fondos en zonas donde el financiamiento existente es muy escaso, donde nuestra contribución puede tener un efecto catalizador y donde estamos mejor posicionados que otros para asumir riesgos. Hasta la fecha, nuestro equipo ha concedido subvenciones por un valor de más de 1020 millones de dólares a organizaciones dedicadas a diseñar nuevas herramientas y métodos de suministro para difundirlas de forma masiva. Asimismo, también instamos a la comunidad internacional a financiar estas iniciativas.

Dado que existen numerosas enfermedades tropicales que podrían considerarse desatendidas, optamos por destinar nuestros recursos a combatir aquellas de mayor incidencia y gravedad, que suponen una gran carga social y económica para los países en desarrollo y cuya eliminación o erradicación a través de intervenciones estratégicas y viables sea altamente probable.

Actualmente nuestro ámbito de actuación incluye las diez enfermedades tropicales desatendidas que constan en la Declaración de Londres, y nuestros enfoques estratégicos varían según los retos específicos que plantea cada enfermedad.

Ámbitos de actuación

Objetivos de gran impacto

Entre las diez enfermedades tropicales desatendidas en las que nos enfocamos, destinamos la mayor parte de nuestros recursos a las siete cuya eliminación o erradicación es más plausible. Contribuimos al desarrollo y el suministro de nuevos fármacos, vacunas, procedimientos de diagnóstico y herramientas de control de vectores, así como a la aplicación de estrategias programáticas; todo ello mediante inversiones diseñadas específicamente para cada enfermedad.

Destinamos la mayor parte de nuestras inversiones al desarrollo de nuevos tratamientos, mecanismos y medidas de control para vencer enfermedades, y a garantizar el acceso a dichas intervenciones por parte de la población.

Uno de nuestros objetivos de gran impacto es la oncocercosis (también conocida como ceguera de los ríos), una infección causada por un gusano parasitario que se transmite a los humanos a través de las picaduras de mosca negra. Existen alrededor de 37 millones de personas infectadas, la mayoría de las cuales viven en África. No obstante, la distribución masiva y gratuita del fármaco ivermectina ha contribuido a eliminar la enfermedad en muchas regiones del África y Sudamérica.

Sin embargo, este fármaco solo mata las larvas y, por lo tanto, no evita que los gusanos adultos sigan reproduciéndose y propagando la enfermedad. Esto significa que las personas infectadas con oncocercosis deben recibir tratamientos con ivermectina semestrales durante, al menos, diez años. A ello se suma un reto adicional: millones de personas de África occidental están infectadas por el gusano del ojo (o Loa loa). Esta enfermedad las hace intolerantes a la ivermectina y, por lo tanto, no tienen la posibilidad de recibir ningún tipo de tratamiento eficaz contra la oncocercosis.

Por un lado, trabajamos para lograr eliminar la oncocercosis con el uso de fármacos existentes allí donde sea posible. Por otro lado, también apoyamos iniciativas de desarrollo de nuevos tratamientos, de nuevos métodos para controlar el contagio de la enfermedad y de nuevos fármacos que puedan combatir el gusano adulto y al mismo tiempo beneficiar a aquellas personas afectadas por el gusano del ojo.

Otra de las enfermedades que abordamos es la filariasis linfática, una enfermedad parasitaria que se transmite a través de los mosquitos. Se calcula que más de 120 millones de personas están afectadas por la filariasis linfática, y una de cada seis personas en todo el mundo esta en riesgo de contraer esta enfermedad discapacitante.

Gracias a iniciativas para incidir en comunidades remotas, más de 600 millones de personas han sido tratadas contra la filariasis linfática. Para llegar aún a más personas, primero tenemos que identificar la ubicación de los afectados, razón por la cual también invertimos en vigilancia y en trazar mapas precisos de incidencia de la enfermedad. Hasta hace relativamente poco, se calculaba que en Etiopía había 30 millones de personas vulnerables a la filariasis linfática; sin embargo, los mapas de incidencia han demostrado que esta cifra se acerca más a los seis millones, una revelación que permite ahorrar inversiones en fármacos por valor de millones de dólares.

Simultáneamente, los investigadores están llevando a cabo ensayos clínicos para determinar qué combinaciones, dosis y frecuencia de suministro de medicamentos son más eficaces para combatir la filariasis linfática y la oncocercosis.

Otras enfermedades que consideramos objetivos de gran impacto son la leishmaniasis visceral (o fiebre negra), las helmintiasis transmitidas por el contacto con el suelo (anquilostomiasis, ascariasis y tricuriasis), la esquistosomiasis, la dracunculosis y la tripanosomiasis africana (o enfermedad del sueño).

Iniciativas integradas

Apoyamos las iniciativas de búsqueda de nuevas formas para combatir simultáneamente distintos tipos de enfermedades infecciosas, es decir, con un enfoque global y coordinado. Con este objetivo, nuestras intervenciones se enmarcan en tres ámbitos principales:

  • Centro de revisión y tratamiento de enfermedades tropicales desatendidas de Médecins Sans Frontières (Médicos Sin Fronteras), en una zona rural de Uganda.

    Suministro masivo de medicamentos: apoyamos acciones colectivas en zonas donde coexisten varias enfermedades infecciosas que pueden tratarse con un mismo medicamento o con un programa de tratamiento similar. En este ámbito de actuación, recopilamos donaciones para financiar programas de suministro de medicamentos a gran escala. Con esta estrategia se pueden controlar cinco de las diez enfermedades tropicales desatendidas que nos ocupan: la oncocercosis, la filariasis linfática, las helmintiasis transmitidas por el contacto con el suelo, la esquistosomiasis y el tracoma.
  • Vigilancia de la salud pública: es esencial disponer de datos precisos acerca de cuestiones como las zonas donde una enfermedad es prevalente entre los humanos o en los mosquitos, las moscas, los gusanos u otros vectores transmisores. Dado que no disponemos de estos datos sobre muchas enfermedades tropicales desatendidas, aspiramos a diseñar métodos coordinados de recopilación y procesamiento de muestras, procesos de agregación de datos y sistemas de vigilancia y de trazado de mapas de incidencia que nos permitan identificar las poblaciones más vulnerables. Gracias a la vigilancia de las poblaciones vulnerables y al tratamiento de las personas infectadas, podemos controlar cuatro enfermedades tropicales desatendidas: la enfermedad del sueño, la leishmaniasis, la enfermedad de Chagas y la lepra.
  • Lucha contra los vectores: la mayoría de las enfermedades tropicales desatendidas son causadas o bien se transmiten por insectos o gusanos, cuyo control es difícil y muy caro. Sin embargo, las medidas de control de estos vectores son similares entre sí, por lo que ganaríamos en eficiencia con múltiples actuaciones coordinadas. Con el fin de ampliar la cobertura de dichas medidas, contribuimos a diseñar un enfoque coordinado transversal basado en la integración de mecanismos generales y herramientas específicas para combatir las enfermedades tropicales desatendidas. A modo de ejemplo, las mismas pruebas de diagnóstico podrían aplicarse a la enfermedad del sueño y a la malaria, ya que ambas enfermedades presentan síntomas parecidos en la fase incipiente.

Las diez enfermedades que abordamos:

  • Enfermedad de Chagas
  • Dracunculosis*
  • Tripanosomiasis africana (o enfermedad del sueño)*
  • Leishmaniasis visceral (o fiebre negra)*
  • Lepra
  • Filariasis linfática (o elefantiasis)*
  • Oncocercosis (o ceguera de los ríos)*
  • Esquistosomiasis (o fiebre del caracol)*
  • Helmintiasis transmitidas por el contacto con el suelo (anquilostomiasis, ascariasis y tricuriasis)*
  • Tracoma

*Objetivo de gran impacto

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