QUÉ HACEMOS

Malaria

Estrategia

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Una fábrica textil en la República Unida de Tanzanía que produce mallas anti mosquitos, duraderas, tratadas con insecticida.

NUESTRA META:

controlar, eliminar y erradicar para siempre la malaria.

El desafío

PANORAMA GENERAL

La malaria existe en cerca de 100 países de todo el mundo y afecta a más de 200 millones de personas.

Alrededor de 655 000 personas murieron a causa de la malaria en el año 2010, más del 90 por ciento de ellas en África.

Gracias a una combinación de intervenciones, la incidencia de la malaria en la década pasada se redujo en al menos un 50 por ciento en un tercio de los países en los que la enfermedad es endémica.

Invertimos en esfuerzos para desarrollar tratamientos, herramientas de diagnóstico y medidas de control contra los mosquitos más eficaces, además de una vacuna contra la malaria segura y efectiva.

Nuestra estrategia para luchar contra la malaria, actualizada por última vez en el año 2012, está encabezada por Alan Magill, Director, y forma parte de la División de Salud Pública Mundial de la Fundación.

La malaria existe en cerca de 100 países en todo el mundo, donde se cobra un alto precio sobre la vida humana e impone una fuerte carga social y económica en los países en vías de desarrollo, especialmente, en África subsahariana y en el sur de Asia. Más de 200 millones de personas sufrieron esta enfermedad en el año 2010, y alrededor de 655 000 murieron, en su gran mayoría, niños menores de 5 años.

La malaria la causan parásitos que diseminan los mosquitos e, incluso en los casos relativamente leves, puede provocar fiebre alta, escalofríos, síntomas similares a los de la gripe y anemia, lo que puede ser especialmente peligroso en las mujeres embarazadas. Los niños que sobreviven a un caso grave de malaria pueden tener discapacidades mentales para toda su vida. El impacto económico de la malaria se estima en un costo de miles de millones de dólares estadounidenses por la pérdida de productividad cada año.

La oportunidad

La malaria puede prevenirse y tratarse, y la historia nos demuestra que también puede eliminarse. Hace menos de un siglo, esta enfermedad prevalecía en todo el mundo, incluyendo Europa y Norteamérica. En los países de altos ingresos, se emplearon estrictas medidas de prevención, junto con métodos de vigilancia y tratamiento más efectivos, lo que gradualmente permitió controlar la enfermedad hasta hacerla desaparecer. Esto es lo que la Organización Mundial de la Salud define como una interrupción total de la transmisión de la enfermedad por parte de mosquitos de tres años o más. En los Estados Unidos, este hito se logró en el año 1951.

Se han realizado importantes avances para mantener la malaria bajo control en los países en vías de desarrollo. En la década pasada, la incidencia de la malaria se redujo en al menos un 50 por ciento en un tercio de los países en los que la enfermedad es endémica. Esto se logró mediante una combinación de intervenciones; por ejemplo, un oportuno diagnóstico y tratamiento con pruebas confiables y fármacos antimaláricos, el rociado de los ambientes interiores con insecticidas seguros y el uso de tules tratados con insecticidas de larga duración para cubrir las camas y proteger a las personas contra las picaduras de mosquito por la noche.

No obstante, las herramientas y los tratamientos actuales no son suficientes para eliminar la enfermedad en muchos países, y menos aún para lograr la erradicación mundial. Mientras tanto, la malaria podría resurgir rápidamente dado que los parásitos se vuelvan resistentes a los insecticidas y tratamientos disponibles actualmente. Ambas formas de resistencia ya han surgido como posibles amenazas serias al control eficaz y económico de la malaria.

La innovación es esencial para afrontar estos desafíos y seguir avanzando contra la malaria. Se necesita un trabajo sostenible de investigación y desarrollo (I+D) para crear una gama diversa de herramientas de prevención y tratamiento a fin de evitar que se dependa excesivamente de un pequeño grupo de herramientas antimaláricas, lo que ha resultado ya ser riesgoso para un control eficaz de la malaria.

Afortunadamente, el compromiso global por luchar contra la malaria se ha reforzado, y los fondos destinados a luchar contra esta enfermedad se han multiplicado prácticamente por seis desde el año 2003. A través del Plan de Acción Mundial contra el Paludismo, la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Junta de la Alianza para hacer retroceder el paludismo están coordinando las campañas internacionales. Pero aún necesitamos políticas más eficaces y más financiamiento para conseguir avances duraderos contra una de las mayores amenazas a la salud de la humanidad.

Nuestra estrategia

La malaria es una de las principales prioridades de la Fundación Bill & Melinda Gates. Nuestros recursos, si bien son importantes, constituyen solo una pequeña parte de los fondos que mundialmente se destinan a combatir la malaria, y trabajamos conjuntamente con los gobiernos donantes y los países en vías de desarrollo. A fin de complementar otras iniciativas con nuestras inversiones, concentramos nuestros recursos en áreas que cuentan con escasos fondos, allí donde nuestro aporte puede convertirse en catalizador y estamos mejor preparados que otros para asumir riesgos. Nuestra estrategia se dirige a aquellas áreas en que creemos que la Fundación está mejor posicionada, dentro de un amplio espectro de socios, para ayudar a reducir el flagelo de la malaria.

Un entomólogo examina mosquitos muertos extraídos de una trampa puesta en la ventana de una casa en un pueblo de Mozambique.

Apoyamos tareas de I+D para desarrollar tratamientos, diagnósticos y medidas de control contra los mosquitos más eficaces, además de una vacuna contra la malaria segura y efectiva. Además, fomentamos el desarrollo de estrategias que permitan avanzar hacia la eliminación de la malaria.

Hasta la fecha, hemos comprometido cerca de 2 mil millones de dólares estadounidenses en subvenciones relacionadas con la malaria. Hemos otorgado, asimismo, más de 1 400 millones de dólares estadounidenses al Fondo Mundial de lucha contra el SIDA, la tuberculosis y la malaria (Fondo Mundial), que respalda un mayor uso de herramientas de prevención y tratamiento de comprobada eficacia contra la malaria, el VIH/SIDA y la tuberculosis. A nuestras propias inversiones directas en la lucha contra la malaria, se suma nuestro apoyo por un financiamiento más amplio y sostenido de las iniciativas para el control y la eliminación de la malaria impulsadas por los gobiernos donantes y los países en los que esta enfermedad es endémica.

Áreas de interés

Trabajamos con una variedad de socios, incluyendo organismos gubernamentales, organizaciones multilaterales, organizaciones no gubernamentales (ONG), instituciones académicas, organizaciones de la comunidad y el sector privado, en diferentes ámbitos con el objeto de promover el control, la eliminación y, en última instancia, la erradicación de la malaria.

Medicamentos y diagnósticos

El actual tratamiento de la malaria se compone de terapias combinadas basadas en artemisinina (ACT).  Este tipo de terapias es eficaz y bien tolerado por los pacientes, pero, dado su alto costo, los pacientes suelen comprar medicamentos más económicos, de menor eficacia, medicamentos de mala calidad o imitaciones, todo lo cual puede aumentar el riesgo de que surjan cepas de la malaria resistentes a los medicamentos. Ya se ha observado cierta resistencia en el sudeste asiático.

Una enfermera administra un medicamento contra la malaria para tratar a un niño infectado en Tanzanía.

A fin de mejorar la versatilidad de los tratamientos y, en definitiva, desarrollar una cura de una sola dosis para la malaria, es importante diversificar los procesos empleados para producir el medicamento e invertir en el descubrimiento y desarrollo de tratamientos eficaces que no estén basados en la artemisinina.

Nuestra estrategia respalda la entrega efectiva de terapias combinadas basadas en artemisinina, la eliminación de la resistencia a la artemisinina y el descubrimiento de otros medicamentos novedosos contra la malaria. La Operación Medicamentos Antipalúdicos (MMV) es nuestro principal subvencionado en esta iniciativa. MMV ha desarrollado la mayor línea de procesos de la historia dedicada a conseguir medicamentos contra la malaria. También apoyamos campañas que busquen mejorar el uso de herramientas de diagnóstico efectivas a fin de asegurar que la gente esté correctamente diagnosticada y reciba el tratamiento adecuado.

Nuestras inversiones incluyen:

  • Desarrollar nuevos medicamentos no basados en artemisinina para fines tales como la prevención (incluyendo la profilaxis de largo plazo), el tratamiento de la infección mientras se encuentra en el hígado y el bloqueo de la transmisión.
  • Asegurar un suministro estable de artemisinina de calidad garantizada, mediante la introducción de artemisinina biosintética y de plantas de alto rendimiento.
  • Asegurar un mayor acceso a terapias combinadas basadas en artemisinina que sean asequibles, en especial mediante el sector privado.
  • Evitar la diseminación de la resistencia mediante la eliminación de los medicamentos de mala calidad o de imitación, así como las monoterapias, y mejorando los sistemas de vigilancia y los programas de control de la malaria.
  • Aumentar el uso de herramientas de diagnóstico para el tratamiento, la supervisión y la eliminación de la malaria.

Determinaremos el éxito en esta iniciativa según la eficacia de los medicamentos y diagnósticos desarrollados y utilizados, y según la capacidad de estas herramientas para reducir la transmisión de la malaria Asimismo, evaluaremos su impacto sobre los parásitos resistentes a la artemisinina en el sudeste asiático.

Herramientas para el control de vectores

El rociado residual de ambientes interiores y los tules tratados con insecticida de larga duración para cubrir las camas son, actualmente, las dos intervenciones más eficaces para reducir e interrumpir la transmisión de la malaria. Lamentablemente, su eficacia se ve amenazada por la creciente resistencia de los mosquitos a los pesticidas empleados. Además, los productos empleados para rociar los ambientes y los tules que se usan para recubrir las camas no son eficaces contra las especies de mosquitos que actúan fuera de las casas o que pican en horas del día.

Apoyamos las campañas que buscan mejorar las herramientas de control de vectores actuales y desarrollar otras nuevas que puedan interrumpir la transmisión en todas las circunstancias. Nuestras inversiones incluyen:

  • Mejorar los métodos actuales de control de vectores mediante el desarrollo de insecticidas de mayor duración para los aerosoles residuales de interiores, insecticidas que puedan sobrepasar la resistencia y componentes activos que eviten los mecanismos de resistencia conocidos.
  • Aprovechar los aspectos novedosos de la ecología o el comportamiento de los mosquitos vectores mediante el uso de nuevas herramientas y estrategias, tales como los repelentes espaciales, las trampas con carnada de azúcar y los tratamientos de animales.
  • Reconocer qué herramientas, solas o en combinación con otras, son las más eficaces para eliminar la malaria en entornos determinados.

Junto con nuestros socios, en especial con el Innovative Vector Control Consortium (Consorcio Innovador para la Lucha contra los Vectores), estaremos atentos al éxito que se obtenga en este ámbito según la eficacia de las herramientas empleadas, ya sean nuevas o mejoradas. Del mismo modo, supervisaremos los avances que se hagan en pos de reconocer los mejores paquetes de herramientas para el control de vectores que permitan interrumpir la transmisión de la malaria.

Vacunas

Una vacuna eficaz podría ser una herramienta poderosa contra la malaria, pero, para desarrollar una, se necesitaría un gran esfuerzo científico que se pueda sostener durante muchos años. En los ensayos clínicos recientes de Fase III, la vacuna RTS,S contra la malaria presentó una eficacia inferior a la deseada, pero los datos demostraron que es posible administrar una vacuna contra un parásito, algo que representa un avance importante.

Más allá de los candidatos a vacuna actuales que podrían desempeñar un papel importante para reducir la malaria en varios grupos meta, para que una campaña de erradicación de la malaria tenga éxito requerirá, en última instancia, de vacunas de segunda generación más eficaces que puedan bloquear la transmisión en toda la extensión de las poblaciones en riesgo. En este momento, el proceso de desarrollo de una vacuna se ha vuelto más lento por la falta de conocimiento sobre los mecanismos de la inmunidad.

Invertimos en iniciativas para desarrollar vacunas que puedan interrumpir la transmisión de la malaria, incluyendo una vacuna de segunda generación o vacunas nuevas basadas en antígenos bloqueadores de la transmisión. También apoyamos la investigación que pueda guiar un proceso de desarrollo de vacunas más eficiente.

Intervenciones integradas

Hay ciertas intervenciones que resultan muy eficaces contra la malaria, pero persisten las dudas sobre dónde y cómo implementarlas para que tengan el mejor efecto: ¿Cuál es el impacto de intensificar estas intervenciones? ¿En qué países la eliminación es actualmente viable? ¿Qué combinación de herramientas sería la ideal para eliminar la malaria en entornos de transmisión específicos?

Respaldamos análisis que permitan responder a estas cuestiones, además de capturar y compartir las lecciones aprendidas sobre el impacto de incrementar y sostener las intervenciones. Asimismo, invertimos en trabajos que nos permitan saber de qué manera sostener mejor nuestro financiamiento y nuestro compromiso con las iniciativas de lucha contra la malaria.

Defensoría, políticas y financiamiento

La lucha contra la malaria se ha intensificado, gracias a un marcado crecimiento en los socios, la voluntad política y el financiamiento, pero es necesario que esto se sostenga a largo plazo. Se necesitan más recursos para permitir un mayor avance en las tareas de I+D y para apoyar a los países en sus campañas de prevención y tratamiento.

Los habitantes rurales de la provincia de Pailín, Camboya, asisten a un curso sobre la prevención de la malaria.

En la última década, el financiamiento para el control de la malaria se incrementó de 300 millones de dólares estadounidenses en el año 2003 a 2 000 millones de dólares estadounidenses en el año 2011. Este importante aumento fue posible gracias al Fondo Mundial de lucha contra el SIDA, la tuberculosis y la malaria (Fondo Mundial) y a compromisos de la Iniciativa Presidencial Estadounidense contra el paludismo, el Departamento de Desarrollo Internacional del Reino Unido, UNITAID, el Banco Mundial y otros organismos bilaterales y multilaterales.

Aun así, el Plan de Acción Mundial contra el Paludismo estima que se necesita un financiamiento adicional de 5 000 millones de dólares estadounidenses para lograr y sostener una cobertura universal, y continuar con las tareas de investigación y desarrollo. Nuestra estrategia incluye inversiones para alentar compromisos de financiamiento continuo por parte de los principales donantes, movilizar a nuevos donantes para las tareas de I+D contra la malaria, y respaldar esfuerzos que permitan hacer un seguimiento del avance que hace cada país contra la malaria.

Los avances que se logren respecto de las políticas y defensoría para la lucha contra la malaria se evaluarán según el nivel de financiamiento global para I+D y para el control de la malaria proveniente de fuentes bilaterales, multilaterales y privadas. El avance también se evaluará según la adopción que hagan los países de políticas efectivas para mejorar el control de la malaria.

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