El rotavirus
El rotavirus es una de las causas más comunes de hospitalizaciones y muertes diarreicas en niños menores de cinco años. Las vacunas existentes contra el rotavirus han demostrado su capacidad de disminuir considerablemente la cantidad de hospitalizaciones y muertes; la OMS recomienda su uso en todos los países, en especial en aquellos donde la diarrea es una de las causas principales de muerte infantil.
Las vacunas contra el rotavirus se introdujeron en EE. UU. y muchos países latinoamericanos en 2006, y finalmente llegaron en 2012 a los niños de varios países en vía de desarrollo. Muchos más países han aprobado el ingreso de la vacuna en los dos o tres años próximos. Trabajamos estrechamente con la alianza GAVI y gobiernos nacionales para subsidiar el costo de las vacunas contra el rotavirus, apoyar su introducción donde más se necesitan y ampliar la vacunación de rutina de niños pequeños contra toda una gama de enfermedades. Nuestra meta a largo plazo es ver el ingreso de la vacuna contra el rotavirus en al menos 50 países de bajos y medianos ingresos.
También colaboramos con el programa PATH y productores de vacunas en economías emergentes como la India, Brasil, Indonesia y China para invertir en nuevas vacunas contra el rotavirus que diversificarán el mercado, aumentarán el suministro de vacunas y disminuirán los costos.
Tratamientos
La mayoría de los fallecimientos por diarrea infantil no disentérica se pueden evitar con la administración correcta de intervenciones sencillas como la SRO y el zinc; sin embargo, no se utilizan ampliamente. Para aumentar la disponibilidad y el uso de la SRO y el zinc, colaboramos con socios en la India, Nigeria y Burkina Faso. Nuestra decisión de concentrarnos en estos países se fundamenta en su carga de enfermedades infantiles, su disposición para innovar y nuestras sólidas organizaciones aliadas. Por ejemplo, en Uttar Pradesh, en la India, apoyamos la Iniciativa Clinton de acceso a la salud (CHAI, por sus siglas en inglés) y a otros socios que realizan campañas de marketing para fomentar el uso de la SRO y el zinc como tratamientos contra la diarrea.
Apoyamos la investigación para comprender las barreras clave que impiden un uso más amplio, y trabajamos con fabricantes y distribuidores para que los productos de SRO y zinc sean más atractivos para los consumidores; por ejemplo, mediante mejores sabores y el reenvasado de productos.
También invertimos en el desarrollo de productos que controlen los síntomas de la diarrea al mismo tiempo que tratan la deshidratación. En vista de que la SRO rehidrata el organismo del niño sin disminuir inicialmente la producción de heces ni ofrecer un alivio inmediato de los síntomas, los cuidadores generalmente rechazan este método en preferencia de otros tratamientos menos eficaces. Apoyamos las iniciativas a cargo de la PATH para descubrir y desarrollar tratamientos novedosos que reduzcan la pérdida excesiva de agua y alivien los síntomas diarreicos, además de que deriven en un mayor uso de la SRO y el zinc.
La fiebre tifoidea
Se necesita una vacuna para controlar la fiebre tifoidea y la paratifoidea, que en conjunto matan a 250 000 personas al año; principalmente, niños. La mejor solución a corto plazo es una vacuna eficaz y asequible que controle la fiebre entérica en países con un acceso deficiente al agua limpia, el saneamiento y la higiene, y con altos índices de resistencia antibiótica.
Colaboramos con el Instituto Internacional de Vacunas, Shantha Biotechnics, el Instituto de Vacunas Sabin y otras instituciones para desarrollar una vacuna conjunta que deberá tener una duración más prolongada que la vacuna actual y que se pueda utilizar en niños menores de dos años. También se necesitan mejores herramientas de diagnóstico y datos para comprender la verdadera repercusión de estas enfermedades.
La ETEC y la Shigella
La ETEC y la Shigella son patógenos bacterianos ubicuos en la mayoría de las regiones del mundo, en especial en los países en vía de desarrollo, donde son un riesgo constante para niños y adultos. La ETEC y la Shigella matan anualmente a aproximadamente 200 000 niños menores de cinco años. Incluso un solo cuadro de Shigella provocará daños graves al sistema gastrointestinal.
Nuestro socio clave en el desarrollo de las nuevas vacunas contra la ETEC y la Shigella es la Iniciativa de Vacunas Entéricas de la PATH. Para aumentar las probabilidades de que una vacuna llegue al mercado rápidamente, apoyamos el trabajo que se realiza en una cartera de vacunas potenciales que ofrecen diferentes métodos. Las vacunas potenciales más avanzadas contra la ETEC y la Shigella aún están a una década de distancia de poder utilizarse en el campo.
Factores de riesgo ambiental
Estamos trabajando para comprender cómo los factores ambientales y de otra naturaleza contribuyen a las enfermedades y los daños intestinales, que a la vez derivan en una absorción deficiente de nutrientes en los niños. En las comunidades pobres, este ciclo comienza en la primera infancia y continúa durante toda la infancia, con consecuencias que frecuentemente incluyen retrasos del crecimiento, desarrollo cognitivo deficiente, una respuesta inmunitaria disminuida ante infecciones y la muerte.
Estamos en las primeras etapas de investigación de la relación causal entre la función intestinal alterada y la malnutrición y el desarrollo deficiente. Nuestras inversiones clave en esta área incluyen el apoyo al Consorcio de Malnutrición y Enfermedades Entéricas (MAL-ED, por sus siglas en inglés), un proyecto internacional que estudia a poblaciones con los índices más altos de malnutrición e infecciones entéricas. Los estudios del MAL-ED aportarán datos importantes para el desarrollo y las pruebas de nuevos métodos a fin de prevenir y tratar estas enfermedades.
El cólera
El cólera es la causa de hasta 130 000 muertes al año y se produce en entornos epidémicos y endémicos. Por lo menos 51 países en África subsahariana y Asia padecen cólera endémica. Varias epidemias recientes, entre ellas las de Zimbabwe, Haití, Guinea y Sierra Leona, han causado graves estragos a los sistemas de salud de esos países que ya tenían problemas previos por recursos insuficientes.
Un gran paso adelante en 2012 fue un informe de la OMS que planteaba la creación de una reserva mundial de vacuna oral contra el cólera (OCV, por sus siglas en inglés) y enumeraba los criterios para la implementación de la vacuna junto con otras intervenciones comprobadas como el agua limpia y un mejor saneamiento.
Apoyamos la creación de una reserva de 2 millones de dosis de OCV. Una demanda estable de vacunas ampliará el suministro, derivará en precios más competitivos y fomentará la demanda en países con un alto índice de incidencia del cólera.
También apoyamos el desarrollo de lineamientos de políticas basadas en evidencia para el uso de OCV en entornos de epidemia y una mejor recopilación de datos para argumentar en favor del uso de vacunas contra el cólera en áreas endémicas. Estamos invirtiendo en el desarrollo de una vacuna contra el cólera de bajo costo y de administración en una sola dosis para utilizarse en epidemias y para controlarlas. Para ampliar el suministro, la OMS debe otorgar precalificación por lo menos a un productor adicional de vacuna inactivada de células enteras contra el cólera y de bajo costo.
Seguimiento y vigilancia
Hemos realizado inversiones significativas en el Estudio Multicéntrico Entérico Global (GEMS, por sus siglas en inglés) para ofrecer mejores datos sobre las causas y consecuencias de las enfermedades diarreicas en niños pequeños de África y Asia. Para ampliar nuestra comprensión de los principales patógenos diarreicos y medir la repercusión de las intervenciones, apoyamos el desarrollo de herramientas de diagnóstico avanzadas y hemos ampliado las iniciativas de evaluación.
En los ámbitos regional y nacional, colaboramos con redes existentes de vigilancia, como el estudio GEMS, la Red Africana de Vigilancia del Cólera (Africhol) y el Programa de Vigilancia de la Fiebre Tifoidea en África Subsahariana (TSAP), para hacer un seguimiento de patógenos específicos, incluidos el rotavirus, el cólera, la fiebre tifoidea y la fiebre paratifoidea. A medida que aprendemos más acerca de las causas y la carga de las enfermedades entéricas y diarreicas en estos países, ampliaremos nuestras iniciativas para incluir la vigilancia de patógenos adicionales (como el Cryptosporidium) y para desarrollar las capacidades de laboratorios en los países en vía de desarrollo.