Nuestra causa

La poliomielitis

Estrategia

Imprimir

Muchos niños cruzan la frontera de Pakistán a Afganistán para recibir la vacuna oral contra la poliomielitis gracias a un programa implementado por Rotary International.

NUESTRO OBJETIVO:

erradicar la poliomielitis en todo el mundo.

El reto

A Grandes rasgos

En 1988, cuando se lanzó la Iniciativa de Erradicación Mundial de la Poliomielitis (IEMP), la polio era una enfermedad endémica en 125 países y dejaba paralíticos a unos 1000 niños al día. Desde entonces, gracias a campañas de inmunización de las que se han beneficiado aproximadamente 3000 millones de niños, la incidencia de polio se ha reducido en más del 99 %.

En el 2012, se eliminó la poliomielitis en la India, que durante mucho tiempo fue considerado el país de más difícil erradicación de la enfermedad. En el 2015, Nigeria –el último país de África donde la enfermedad era endémica– fue declarado exento de polio. Hoy, la poliomielitis se encuentra solo en Pakistán y Afganistán.

A pesar de este progreso, si no se consigue erradicar por completo esta enfermedad, podrían volver a resurgir hasta 200 000 nuevos casos al año, lo que convierte a la lucha antipoliomielítica en una prioridad fundamental para la salud mundial.

La Fundación Bill y Melinda Gates tiene el compromiso de erradicar la poliomielitis a nivel mundial, y es por ello que somos un asociado y pieza clave de la IEMP.

La IEMP es una iniciativa liderada por gobiernos nacionales, la Organización Mundial de la Salud (OMS), Rotary International, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de EE. UU. y UNICEF. Jay Wenger, en calidad de director, encabeza nuestra estrategia antipoliomielítica, que se enmarca en la División de Desarrollo Mundial de la Fundación.

En el transcurso de las tres últimas décadas, se ha avanzado enormemente en la lucha para la erradicación de la polio en todo el mundo. En 1988, cuando el poliovirus salvaje estaba presente en 125 países y cada año dejaba paralíticas en torno a 350 000 personas, mayormente niños, la Asamblea Mundial de la Salud se propuso la meta de erradicar esta enfermedad, y se lanzó la Iniciativa de Erradicación Mundial de la Poliomielitis (IEMP). Desde entonces, las campañas de inmunización han reducido en más de un 99 % los casos mundiales de polio y han salvado a más de trece millones de niños de la parálisis. En el 2012, la India detuvo al virus, y en el 2015, se tachó a Nigeria de la lista de países endémicos. En la actualidad, la poliomielitis solo está presente en Pakistán y Afganistán, y en el 2015 se registraron menos de 100 casos.

A pesar de este progreso, si no se consigue erradicar por completo esta enfermedad con alto riesgo de contagio, dentro de diez años podrían volver a resurgir hasta 200 000 nuevos casos al año. Desde el 2008, más de 20 países han sufrido brotes de polio, y, en algunos casos, en múltiples ocasiones. Las iniciativas encaminadas a llegar a niños no vacunados se ven a menudo frenadas por los riesgos en materia de seguridad y por barreras geográficas y culturales. Asimismo, las campañas de vacunación tienen un costo aproximado de mil millones de dólares al año, un gasto insostenible a largo plazo.

Oportunidades

En el año 2012, en la Asamblea Mundial de la Salud, 194 Estados miembros declararon la erradicación definitiva de la polio una «emergencia programática para la salud pública mundial». En el 2013, en el marco de la Cumbre Mundial de las Vacunas celebrada en Abu Dabi, se prometieron donaciones de 4000 millones de dólares para la financiación de la nueva estrategia de seis años de la IEMP para erradicar la poliomielitis y eliminar por completo la enfermedad. Los expertos calculan que en las dos décadas posteriores a su erradicación, los países recibirán beneficios netos de 40 000 a 50 000 millones de dólares, de los cuales aproximadamente el 85 % beneficiarán a los países de bajos ingresos. Estas cifras no incluyen otras mejoras en materia de salud producidas por otros proyectos de la IEMP, tales como el suministro de suplementos de vitamina A u otros beneficios más notables en países en los que se eliminó la polio antes de la puesta en marcha de la IEMP.

La India, tradicionalmente considerado el país donde la polio era más difícil de erradicar debido a su densidad de población, su alta tasa de inmigrantes, su deficiente saneamiento, su alta tasa de natalidad y su baja tasa de inmunización sistemática, es un perfecto ejemplo de cómo un programa financiado en su totalidad e impulsado por dirigentes comprometidos y trabajadores dedicados puede lograr el cometido que se proponga.

Los equipos de vacunación contra la polio recogen suministros en una estación de trenes en el estado de Bihar, en el norte de la India.

El éxito de la India se debe a los siguientes factores: una planificación basada en datos y con objetivos completos, personal bien capacitado y motivado, rigurosas medidas de supervisión, mecanismos de comunicación eficaces, movilización de líderes religiosos y comunitarios (en quienes la población deposita su confianza), una gran voluntad política a todos los niveles y un financiamiento suficiente. La India ha sido un modelo para otras regiones y ha compartido su experiencia en materia de apoyo técnico y mejores prácticas con países como Nigeria, Afganistán y Pakistán.

La innovación y la colaboración a escala mundial han dado lugar a nuevas herramientas y enfoques que pueden ayudar a mejorar la planificación logística de la erradicación de la polio. Asimismo, las mejoras en materia de vacunas contra la polio han contribuido a mejorar la respuesta inmunitaria a los tipos de polio que siguen existiendo. (El poliovirus salvaje de tipo 2 se eliminó en 1999, y no se han registrado casos del poliovirus salvaje de tipo 3 en ninguna parte del mundo desde el 2012.) Nuevas herramientas de diagnóstico, control, mapeo y modelización están permitiendo un seguimiento más adecuado y rápido de los casos de polio y de sus patrones de transmisión.

Para aminorar la propagación de la poliomielitis en los países de incidencia, Pakistán y Afganistán han implementado planes nacionales de emergencia supervisados por sus respectivos jefes de Estado. Estos programas mejoran la rendición de cuentas y la calidad de las campañas de vacunación contra la polio tanto a nivel nacional como local. La OMS está brindando una ayuda técnica sin precedentes a estos países y está mejorando las campañas de vacunación para que brinden beneficios a más niños.

La estrategia a seis años de la IEMP constituye la base de todas las actividades necesarias para poner fin a la poliomielitis, lo que incluye el uso de datos y análisis para determinar metas específicas en materia de vacunación en cada país, además de herramientas y enfoques novedosos para implementar los programas. Según las conclusiones de una evaluación de mitad de periodo realizada en el 2015, el programa de la IEMP se está concretando, en gran medida, según lo previsto, si bien se requerirá una inversión adicional de 1500 millones de dólares para lograr detener la poliomielitis en el 2019, un año después de lo planificado.

La erradicación de la polio marca un hito importante en la Década de las Vacunas, iniciativa compartida por cerca de 200 países cuya meta es llegar a todas las personas que requieran vacunas antes del 2020. Dicha iniciativa podría constituir un modelo a seguir para el suministro de vacunas de otras enfermedades prevenibles por vacunación, con el fin de proteger a los niños de las regiones más pobres y remotas del mundo.

Nuestra estrategia

La erradicación de la poliomielitis es una de nuestras prioridades fundamentales, y, como grandes promotores de la IEMP, brindamos recursos técnicos y financieros para potenciar la puesta en marcha de campañas de vacunación bien planificadas, movilizaciones de la comunidad y campañas de inmunización sistemática. Asimismo, colaboramos con nuestros asociados para mejorar los mecanismos de vigilancia de la polio y de respuesta ante los brotes de esta enfermedad, para agilizar el desarrollo de vacunas más seguras y eficaces, y para movilizar apoyo político y financiero a las iniciativas de erradicación de la polio.

Nuestra posición privilegiada nos permite asumir grandes riesgos y hacer inversiones poco tradicionales. Buen ejemplo de ello son nuestras inversiones destinadas a la investigación en materia de vacunas, el financiamiento que aportamos al mapeo del Sistema de Información Geográfica (GIS, por sus siglas en inglés), un sistema que sustituye a los mapas hechos a mano para planificar campañas, y la creación de centros de operaciones de emergencia en Nigeria, Pakistán y Afganistán.

Ámbitos de actuación

Campaña de vacunación contra la poliomielitis

Por medio de mejoras en materia de difusión, dotación de personal y análisis y recopilación de datos, las campañas de vacunación contra la poliomielitis pueden lograr la cobertura vacunal necesaria para alcanzar los objetivos de la IEMP. Nuestra prioridad es mejorar la calidad de las campañas en Afganistán y Pakistán, y en otros países vulnerables a la importación de la polio. Conforme el programa de la IEMP se acerca a la erradicación de la enfermedad, cada vez cobra más importancia que los países mantengan en funcionamiento campañas de alto nivel, aunque no cuenten con casos activos.

Los niños reciben una vacuna oral contra la polio en la inauguración de una campaña de vacunación antipoliomelítica en Kano (Nigeria).

La estrategia de erradicación de la polio de la IEMP se propone llegar a todos los niños que habitan en países de alto riesgo por medio de múltiples dosis de vacunas antipoliomelíticas orales. Dichas campañas comprenden vacunación de casa en casa en zonas donde se sabe o se sospecha que el poliovirus está circulando y en regiones que presentan un riesgo de reimportación, que gozan de un acceso limitado a sistemas de salud, que presentan una densidad y movilidad de población altas, y cuyo saneamiento y cobertura vacunal son deficientes.

Apoyamos proyectos que traten de entender y superar barreras sociales, culturales, políticas y religiosas con el objetivo de mejorar la cobertura vacunal, y buscamos formas de cooperar con dirigentes políticos locales y con profesionales de la salud. Entre nuestras prioridades también se encuentran la ampliación de personal y la capacitación de los equipos de vacunación, así como la aportación de una mayor ayuda técnica.

Fomentamos el uso de herramientas avanzadas de mapeo para identificar hogares en los pueblos y ayudar a los equipos de vacunación a ubicar a niños que no hayan sido atendidos. Dichas herramientas también ayudan a los equipos de vacunación a localizar poblaciones nómadas.

Sistemas de inmunización sistemática

En la actualidad, el 20 % de los niños del mundo no recibe vacunas de ningún tipo. Para llegar a todas las comunidades se requiere un conocimiento profundo de los obstáculos de acceso a la vacunación, además de herramientas avanzadas de seguimiento y de planificación. Un sistema de inmunización coordinado puede constituir la base de otras acciones importantes en materia de salud. Estamos colaborando con nuestros asociados para fortalecer los programas integrales de inmunización sistemática que incluyen la polio, pero también otras enfermedades prevenibles por vacunación, tales como la difteria, el tétanos, la tos ferina y el sarampión.

Vigilancia y supervisión

Es crucial identificar dónde y cómo sigue circulando el poliovirus salvaje, así como verificar su erradicación. Un sistema de vigilancia sólido nos ayuda a acotar bien las campañas de vacunación, hacer ajustes programáticos con rapidez y responder con anticipación a los brotes de la polio.

Los médicos investigan un posible caso infantil de polio en el estado de Bihar, en la India.

La vigilancia de la polio supone un gran reto porque solo un porcentaje limitado de infecciones da lugar a casos clínicos claros de parálisis. Para confirmar la enfermedad, es necesario analizar muestras de heces que permiten determinar si el poliovirus está presente.

A través de nuestras inversiones para evaluar las campañas actuales de vigilancia en zonas de alto riesgo, se ha hecho patente la necesidad de mejorar la vigilancia medioambiental mediante el examen de muestras de aguas residuales para encontrar pruebas de la transmisión del poliovirus en comunidades y áreas circundantes. Hemos destinado fondos a una tecnología con potencial para desarrollar un sistema de muestreo más preciso a partir de un número menor de muestras, que además permite una recogida más higiénica de dichas muestras. También financiamos proyectos para desarrollar herramientas de laboratorio menos costosas y más fiables, tales como equipos de diagnóstico que permitan a los laboratorios locales descartar muestras negativas y enviar las positivas a laboratorios más especializados para confirmar los resultados.

Desarrollo de productos y acceso a los mercados

Aunque las vacunas y las herramientas actuales de detección han demostrado ser muy eficaces en la eliminación del virus en la mayoría de los países, puede que no consigan lograr su erradicación definitiva. Colaboramos con nuestros asociados para mejorar las herramientas existentes y al mismo tiempo agilizar el desarrollo de vacunas más seguras, mejores herramientas de diagnóstico y nuevos medicamentos antivirales, entre otros productos. Asimismo, trabajamos en estrecha colaboración con asociados, proveedores y gobiernos para garantizar una oferta y demanda adecuada de vacunas y para fomentar la competencia de mercado.

La vacuna antipoliomielítica oral, que es la más utilizada en los países en desarrollo, es segura, eficaz, fácil de administrar y asequible. Sin embargo, se trata de una vacuna que contiene virus vivos y debilitados que, en casos aislados, provocan parálisis. En contextos de baja cobertura de la vacuna antipoliomielítica oral, dichos virus vivos y debilitados pueden mutar y comenzar a circular entre la población. Por ello apoyamos el desarrollo de nuevas formulaciones de la vacuna antipoliomielítica oral que no presenten este riesgo. También respaldamos la transición del suministro de la vacuna oral a la inyección de la vacuna antipoliomielítica inactivada, que no conlleva el mismo riesgo. Contribuimos a los objetivos de reducir los costos de la vacuna inyectable y de establecer la infraestructura de capacitación, suministro, transporte y comunicación necesaria para ampliar su uso.

Toma de decisiones basada en los datos

La recopilación e intercambio de datos son aspectos cruciales a la hora de lograr erradicar la polio. Nos esforzamos por mejorar el acceso a los datos y por potenciar su aplicación para tomar decisiones informadas, hacer un buen seguimiento del progreso logrado, mejorar la vigilancia medioambiental y orientar el desarrollo de vacunas y herramientas de diagnóstico. Colaboramos con nuestros asociados para elaborar un marco general de toma de decisiones que permita identificar los ámbitos de decisiones clave, así como qué datos se requieren para tomar dichas decisiones de manera informada, y qué perfiles profesionales y entidades asociadas precisamos para analizar dichos datos y formular modelos. Brindamos apoyo a una plataforma de acceso a los datos de la OMS que vela por la estandarización de los datos clave para analizar y tomar decisiones en lo tocante a la polio, por el control de calidad sobre dichos datos y por su amplia disponibilidad.

Política de confinamiento

Cuando la transmisión del poliovirus salvaje se detenga en todo el mundo, será sumamente importante garantizar el manejo seguro y el confinamiento de materiales en laboratorios e instalaciones de producción de vacunas. La reaparición del poliovirus salvaje podría desencadenar graves consecuencias derivadas del resurgimiento de la enfermedad. En el marco de nuestro compromiso con la IEMP, estamos desarrollando una política de confinamiento post-erradicación que será adoptada por la Asamblea Mundial de la Salud.

Planificación de la transmisión del legado

En sus dos décadas de funcionamiento, la IEMP ha contribuido a capacitar y movilizar millones de voluntarios y de personal, a identificar y beneficiar hogares y comunidades desatendidas por otras iniciativas, y a poner en marcha un potente sistema mundial de vigilancia y respuesta a la polio.

Por medio de las iniciativas para erradicar la polio, los asociados de la IEMP han aprendido cómo hacer frente a obstáculos de índole logística, geográfica, social, política, cultural, étnica, de género y financiera, entre otros, a la hora de trabajar con personas de zonas pobres y poco accesibles. La lucha antipoliomielítica ha mostrado nuevas formas de lograr un impacto real en la salud humana de los países en desarrollo, gracias a la participación política, el financiamiento, las estrategias de planificación y gestión, la investigación y otras acciones.

La IEMP se ha dotado de una amplia gama de recursos, tales como un conocimiento profundo de grupos de alto riesgo y patrones de migración del virus, medidas de planificación y control eficaces, un personal técnico muy capacitado, órganos consultivos técnicos a nivel local y regional, y compromisos derivados de fructíferas colaboraciones entre líderes mundiales, nacionales, religiosos y locales. Ya se ha recurrido a estos mecanismos para responder a otras amenazas y emergencias públicas en materia de salud, tales como el ébola, la meningitis en África central y occidental, la gripe por A (H1N1) en África subsahariana y el subcontinente asiático, así como inundaciones y tsunamis en Asia meridional.

Seguimos colaborando con la IEMP para identificar formas de aprovechar la infraestructura creada en torno a la polio (como cadenas de suministro, sistemas de vigilancia y laboratorios, y redes de movilización social) a fin de respaldar otras iniciativas en materia de salud y programas de inmunización a largo plazo.

Defensa de la causa y comunicación

Una mujer entrega vacunas casa por casa en Sokoto (Nigeria).

Trabajamos en estrecha colaboración con los asociados de la IEMP para reunir financiamiento y mantener el impulso político a nivel mundial y nacional en la lucha a favor de la erradicación de la polio, lo que conlleva promover iniciativas para aumentar el financiamiento de la polio por parte de gobiernos donantes, además de cultivar nuevos donantes menos tradicionales. También alentamos a los dirigentes de los países afectados por la polio a que mantengan su compromiso con las campañas contra la polio, y los ayudamos a identificar fuentes de financiamiento para dichas campañas.

Nos esforzamos también por movilizar y alinearnos con otros defensores de la erradicación de la polio, como líderes influyentes en las comunidades, que incluyen a líderes religiosos, organizaciones de voluntarios y empleadores. En colaboración con asociados tales como Rotary International, UNICEF, RESULTS, la Fundación NU y el Proyecto Mundial contra la Pobreza (Global Poverty Project), recurrimos tanto a medios de comunicación tradicionales como a redes sociales para concientizar al público sobre la importancia de erradicar la polio y realizar actividades de inmunización más amplias tanto en países donantes como en países donde la polio sigue siendo una amenaza. Apoyamos iniciativas para adaptar los mecanismos de comunicación a contextos políticos, sociales y culturales concretos para fomentar la demanda de vacunas y acabar con percepciones erróneas sobre la seguridad y la eficacia de estas.

Viste nuestro blog