Nuestra causa

Salud materna, neonatal e infantil

Estrategia

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Una madre con su recién nacido en un centro de salud en el distrito de Patna, en Bihar (India)

NUESTRA META: 

garantizar que mujeres y recién nacidos sobrevivan y gocen de salud durante el embarazo y el parto, así como mejorar la salud infantil.

El reto

A Grandes rasgos

En comunidades de bajos ingresos, muchas mujeres y bebés mueren durante el embarazo o el parto a causa de afecciones que podrían prevenirse muy fácilmente gracias a la aplicación de medidas económicas.

Invertimos en la concepción y la aplicación de medidas que puedan ayudar a las familias y a los trabajadores de la salud en entornos de pocos recursos a mejorar la tasa de supervivencia y la salud de mujeres, recién nacidos y niños de corta edad.

Somos grandes defensores de los programas y políticas que apoyan la aplicación generalizada de medidas de amplia repercusión en los países que hacen frente a la carga de la mortalidad materna, neonatal e infantil.

Mariam Claeson, en calidad de directora, lidera nuestro programa de salud materna, neonatal e infantil, que se engloba en la División de Desarrollo Mundial de la Fundación.

Desde 1990, la mortalidad materna a escala mundial ha descendido en un 45 %, pero cada día mueren alrededor de 800 mujeres a causa de afecciones prevenibles relacionadas con el embarazo y el parto. La mayoría de las muertes maternas tienen lugar en contextos de bajos ingresos a causa de afecciones como hemorragias graves, infecciones, hipertensión arterial y complicaciones durante el parto.

La salud materna está estrechamente relacionada con la supervivencia de los recién nacidos. A pesar de todos los avances logrados para reducir la mortalidad infantil mundial, los recién nacidos aún representan un 44 % de las muertes infantiles. Cada año, 2,9 millones de neonatos mueren innecesariamente antes de cumplir un mes de vida y 2,6 millones de bebés más nacen muertos. Las causas principales de dichas muertes son prevenibles y tratables, y suelen consistir en complicaciones derivadas de un nacimiento prematuro, complicaciones durante el parto o infecciones.

Existen medidas de gran impacto y de probada eficacia, pero no están al alcance de todas las mujeres y los recién nacidos que las necesitan. Aunque la proporción de mujeres que dan a luz en centros de salud está aumentando en todas las regiones y entre todos los grupos de distintos niveles de ingresos, la baja calidad de la atención obstétrica sigue constituyendo un gran reto. Muchas mujeres dan a luz en su casa y puede que no acudan a un trabajador de la salud calificado ni antes ni después del parto. Además, los trabajadores de la salud calificados a menudo no tienen acceso a suministros y medicamentos imprescindibles.

Oportunidades

La mayoría de las muertes maternas y neonatales se pueden prevenir gracias a medidas ya existentes y de eficacia probada, tales como antibióticos, un buen protocolo de cuidado del cordón umbilical (lo que incluye el empleo de cuchillas esterilizadas para cortarlo), medicamentos de prevención y tratamiento de hemorragias posnatales, técnicas de resucitación, lactancia materna inmediata y exclusiva, y el método madre-canguro de atención al neonato para que el bebé guarde el calor mediante el contacto piel con piel y amamantándolo. Cada vez hay más mujeres que optan por dar a luz en instalaciones de primera clase, lo que supone una oportunidad de ampliar la calidad de los servicios recibidos durante el parto.

Visita en el hogar de una madre y su recién nacido en el distrito de Patna, en Bihar (India)

Este tipo de medidas económicas puede reducir enormemente la mortalidad materna y neonatal. También podemos impulsar nuevos avances gracias al desarrollo de nuevas estrategias y tecnologías que permiten identificar de manera temprana, rápida y precisa la edad gestacional del bebé, así como diagnosticar y tratar enfermedades de riesgo. Dichas tecnologías también podrían prevenir la muerte de niños prematuros.

Al ampliar la cobertura de los servicios de planificación familiar, especialmente entre las adolescentes de alto riesgo, podemos disminuir sustancialmente la mortalidad materna y neonatal. La mejora de la calidad de la atención prenatal y posnatal puede robustecer la relación entre la planificación familiar y la salud materna y neonatal.

Nuestra estrategia

El programa de salud materna, neonatal e infantil de la Fundación Bill y Melinda Gates tiene por objeto ampliar la cobertura de medidas de gran repercusión para garantizar que las mujeres y los recién nacidos sobrevivan y gocen de salud durante y después del parto. Financiamos iniciativas dedicadas a adaptar y desarrollar tecnologías, herramientas y tratamientos innovadores, así como a mejorar la calidad de los servicios y las prácticas de atención médica y de interacción entre los trabajadores de la salud y las familias. Asimismo, defendemos la aplicación de políticas a escala nacional e internacional que favorezcan la supervivencia y la salud materna, neonatal e infantil.

Una madre y su bebé en el Dalocha Health Center, (Etiopía)

Colaboramos estrechamente con Gobiernos, las Naciones Unidas y organismos bilaterales, organizaciones no gubernamentales y el sector privado, además de con otros programas de la Fundación, en ámbitos como la investigación, la prestación de servicios integrados, la nutrición, la planificación familiar, las enfermedades infantiles infecciosas, la política y defensa de la causa y la comunicación.

Financiamos proyectos de investigación científica en las fases de descubrimiento, desarrollo y aplicación en muchos lugares del mundo que podrían arrojar luz sobre nuevas alternativas para salvar las vidas de mujeres y recién nacidos y para mejorar su salud.

Con el fin de tener un impacto positivo a gran escala, actualmente centramos nuestras iniciativas en Etiopía, el norte de Nigeria y los estados indios de Bihar y Uttar Pradesh. En estas regiones se concentra una alta proporción de las muertes maternas y neonatales documentadas en todo el mundo.

Ámbitos de actuación

Concentramos nuestros esfuerzos en diversos ámbitos:

Nuevos tratamientos, herramientas y tecnologías

Una madre practica el método madre-canguro con su bebé prematuro en Katsina (Nigeria). © Save the Children

Para abordar los principales factores de riesgo asociados a la mortalidad materna y neonatal, nos esforzamos por adaptar las herramientas y tecnologías existentes de prevención y tratamiento, y financiamos el desarrollo de nuevos tratamientos más eficaces y asequibles que contarán con una mayor aceptación entre familias y trabajadores de la salud que trabajan en clínicas, centros de salud y hospitales rurales y comunitarios. Entre las innovaciones que financiamos se encuentran nuevas formas de tratar las hemorragias postnatales, las infecciones neonatales mediante el tratamiento simplificado antibiótico y la higiene del cordón umbilical.

Mejora de la atención médica y de las prácticas de salud

Una madre practica el método madre-canguro en el hospital Bwaila, en Lilongüe (Malaui).

Apoyamos al personal de salud a escala comunitaria para que adquieran conocimientos y nuevas competencias, además de la ampliación de su experiencia con el empleo de herramientas innovadoras. Una de las prioridades clave que hemos identificado es la mejora de la calidad de los servicios de salud en las instalaciones de salud primaria donde las mujeres dan a luz. Los trabajadores de la salud también pueden lograr mejores resultados para las mujeres y los niños gracias a la divulgación de buenas prácticas en materia de salud, como lavarse las manos, vacunarse, la planificación familiar postnatal y la lactancia materna exclusiva.

Nos proponemos identificar y eliminar los obstáculos que dificultan la adopción de medidas eficaces, divulgar información sobre salud materna y neonatal, lanzar campañas educativas a gran escala, movilizar redes locales para mejorar las prácticas comunitarias y en el hogar, así como las normas sociales, y reducir las barreras financieras al acceso a los servicios médicos.

Las adolescentes son un grupo que corre un mayor riesgo durante el embarazo y el parto, por lo que colaboramos con los programas de planificación familiar y nutrición de la Fundación para encontrar maneras de ofrecer servicios de salud integrados a este sector de la población.

Defensa de mejores políticas y estrategias

Al mejorar las competencias y capacidades de los defensores locales de la causa, contribuimos a fomentar políticas y estrategias que hacen posible que cada país aplique más medidas de salud que puedan salvar vidas. Contribuimos asimismo a promover la sensibilización sobre los factores de riesgo asociados a la mortalidad materna y neonatal a los que no se les presta la suficiente atención, y a ampliar el consumo de medicamentos imprescindibles. También nos esforzamos por fomentar un consenso mundial sobre normas uniformes relativas a las metas y mediciones en materia de salud, lo que tendrá un impacto positivo en los ámbitos de la planificación, el monitoreo y la toma de decisiones con conocimiento de causa.

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