Mejorar las herramientas, las tecnologías y los tratamientos
Para solucionar los principales factores de riesgo de muerte materna y neonatal, trabajamos para adaptar herramientas, tecnologías y tratamientos preventivos y curativos actuales, así como para desarrollar otros nuevos que sean más eficaces y asequibles, y que las familias y los trabajadores de la salud de primera línea acepten fácilmente en las clínicas comunitarias y rurales. Estas incluyen solucionar las hemorragias postparto con medicamentos como la oxitocina y el misoprostol, y prevenir y tratar las infecciones de los recién nacidos mediante regímenes de tratamientos antibióticos simplificados y limpiando el cordón umbilical.
Mejorar las prácticas de salud
Trabajamos para identificar y reducir los obstáculos a la adopción de intervenciones eficaces, divulgamos información sobre salud materna y neonatal, llevamos a cabo campañas educativas a gran escala, movilizamos las redes nacionales para mejorar las prácticas y las normas sociales en los hogares y en las comunidades, y reducimos los obstáculos financieros para obtener cuidados.
Aumentar el financiamiento y mejorar las políticas
Según la Organización Mundial de la Salud, cumplir las “Metas de desarrollo del milenio” de las Naciones Unidas respecto de salud materno-infantil requerirá una inversión continua considerable. Apoyamos las iniciativas para aumentar el financiamiento y desarrollamos las iniciativas de nuestros socios a nivel nacional e internacional. También trabajamos para desarrollar políticas y estrategias que permitan a los países aumentar el uso de intervenciones de salud que pueden salvar vidas, concientizar sobre factores de riesgo que se pasan por alto en los casos de mortalidad neonatal y materna, y ampliar el uso de medicamentos esenciales.
Ampliar los beneficios más allá del periodo neonatal
Creemos que fortalecer las capacidades de los trabajadores de la salud de primera línea puede beneficiar a los niños que se encuentran en el periodo esencial que va desde el nacimiento a los 2 años. Por ejemplo, buenas prácticas de salud, como lavarse las manos, la vacunación, la planificación familiar postparto y la lactancia exclusiva, pueden llevar a mejores resultados para las madres y los niños así como también mitigar las enfermedades infantiles como la neumonía, la diarrea y la desnutrición.