QUÉ HACEMOS

Servicios Financieros Populares

Estrategia

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Un usuario de teléfono móvil fuera de un centro de pago móvil en Puerto Príncipe, Haití.

NUESTRA META:

aliviar la pobreza expandiendo el acceso a herramientas y servicios financieros digitales.

El desafío

PANORAMA GENERAL

Aumentar el acceso de las personas necesitadas a los servicios financieros puede ayudarlos a sobrellevar crisis financieras personales y a aumentar sus posibilidades de salir de la pobreza.

Alrededor del 80 por ciento de los adultos pobres del mundo no tienen una cuenta bancaria ni usan otros servicios financieros formales, no solo debido a la pobreza, sino también a los costos, la distancia de viaje y otras barreras.

Nuestra estrategia se dirige a capitalizar los rápidos avances que tienen lugar en las comunicaciones móviles y en los sistemas de pago digitales para conectar los hogares necesitados con herramientas financieras asequibles y confiables.

Nuestra estrategia Servicios Financieros Populares, actualizada por última vez en el año 2012, está encabezada por Rodger Voorhies, Director, y forma parte de la División de Desarrollo Mundial de la Fundación.

Las personas necesitadas no viven en una situación de pobreza estática. Cada año, muchos millones de personas logran salir de la pobreza al adoptar exitosamente nuevas tecnologías agrícolas, al invertir en nuevas oportunidades comerciales o al encontrar nuevos empleos. Al mismo tiempo, un importante número de personas vuelven a caer en la pobreza debido a problemas de salud, reveses financieros y otras adversidades. Si estuviesen disponibles en los momentos críticos, las herramientas efectivas de ahorro, pago, crédito y seguro podrían ayudar a que los hogares tuviesen la oportunidad de salir de la pobreza, o de afrontar una crisis o una emergencia sin caer en una pobreza más profunda.

En el mundo entero, alrededor de 2 500 millones de personas no tienen una cuenta formal en una institución financiera, según la base de datos Global Findex del Banco Mundial. Como consecuencia, la mayoría de los hogares necesitados utilizan dinero en efectivo para casi todas sus operaciones, en especial, en los países en vías de desarrollo. Esto significa que usan efectivo, bienes físicos (como joyas y ganado), o proveedores informales (como prestamistas y otros sistemas de pago) para cubrir sus necesidades financieras, desde recibir sus salarios hasta ahorrar dinero para el fertilizante. No obstante, estos mecanismos informales tienden a ser inseguros, costosos y complicados de usar. Además, ofrecen recursos limitados cuando surgen problemas importantes, como podría ser una enfermedad grave en la familia.


La oportunidad

Cada vez más pruebas sugieren que el hecho de aumentar el acceso de la gente con menos recursos a mejores herramientas financieras puede ayudarlos a acelerar el ritmo al cual salen de la pobreza y a hacer que sus ganancias económicas perduren. No obstante, resulta costoso brindar servicios financieros a las personas pobres, en parte, porque realizan la mayoría de sus transacciones en efectivo. Almacenar, transportar y procesar el dinero en efectivo es costoso para los bancos, las empresas aseguradoras, las compañías de servicios públicos y otras instituciones, y terminan pasando esos costos a los clientes.

Una iniciativa respaldad por la Fundación permite que los productores agrícolas de Rwanda tengan acceso a mercados para sus frijoles y su maíz a través de sus teléfonos móviles.

En los países más adinerados, las personas realizan la mayor parte de sus actividades financieras en forma digital: los valores se guardan en forma virtual y se transfieren de manera instantánea. La revolución global en las comunicaciones móviles, junto con los rápidos avances en los sistemas de pago digitales, están generando oportunidades para conectar los hogares necesitados con herramientas financieras asequibles y confiables a través de los teléfonos móviles y otras plataformas de intercambio digitales.

De hecho, los trabajos de investigación han demostrado que la manera más eficaz de expandir significativamente el acceso que las personas pobres tienen a los servicios financieros formales es a través de medios digitales. Además de los ahorros en los costos, los servicios financieros digitales ofrecen una variada gama de beneficios:

  • Conectan a las personas más necesitadas con el sector financiero formal y les permite convertirse en clientes y proveedores dentro de una economía más amplia.
  • Es posible hacer un seguimiento preciso del flujo financiero, por lo que las transacciones resultan más seguras y más rápidas, al tiempo que se previenen el robo y la corrupción.
  • Los proveedores pueden usar el historial financiero para desarrollar productos que se adapten mejor a las necesidades de los clientes, su flujo de caja y sus perfiles de riesgo, incluyendo una oferta de tarifas por servicios y de transacciones por unidades más pequeñas.
  • Los depósitos directos (incluidos los sueldos y la asistencia gubernamental) permiten que el dinero "saltee" la entrada en el hogar, con lo que ayudan a los usuarios a ahorrar en lugar de gastar y, con frecuencia, otorgan a las mujeres mayor autoridad financiera dentro de la familia.
  • Los recordatorios automáticos, las opciones predeterminadas positivas y otras opciones que se ofrecen a través de los menús de los teléfonos móviles ofrecen conveniencia y permiten ahorrar tiempo.

Nuestra estrategia

El programa Servicios Financieros Populares de la Fundación Bill & Melinda Gates busca desempeñar un papel de catalizador para ampliar el alcance de los sistemas de pago digitales, en especial, en las zonas pobres y rurales, y para expandir la variedad de servicios disponibles en esas plataformas. Hasta tanto la infraestructura y la base de clientes estén bien establecidas, esta iniciativa podría tratarse de una combinación de servicios bancarios móviles a los que se pueda acceder a través de los teléfonos móviles y a través de oficinas físicas donde los suscriptores puedan convertir su efectivo en dinero digital (y viceversa).

Nuestro método persigue tres objetivos que se refuerzan entre sí:

  • Reducir la cantidad de tiempo y dinero que las personas más necesitadas deben emplear para realizar transacciones financieras.
  • Aumentar la capacidad de las personas pobres de sobrellevar las crisis financieras y aprovechar las oportunidades de generar ingresos.
  • Generar eficiencias en toda la economía al conectar digitalmente a grandes cantidades de personas necesitadas entre sí, con proveedores de servicios financieros, con servicios ofrecidos por el gobierno, y con las empresas.

Una vendedora de té en Uttar Pradesh, India, comprueba su saldo bancario en su teléfono móvil.

No estamos interesados en un producto o canal de distribución en especial, sino en maneras innovadoras de ampliar el acceso y alentar el desarrollo de los mercados. Al mismo tiempo, sabemos que las intervenciones, tanto en esta como en otras áreas, muy a menudo incluyen el uso de tecnologías que se ponen a disposición de los usuarios a quienes va dirigido el programa, pero que no se adoptan. Para intentar solucionar este desafío relacionado con la demanda, apoyamos las tareas de investigación y los experimentos de diseño de producto que permitan identificar características de diseño, incentivos de precio y mensajes de marketing que puedan alentar a las personas de menos recursos a adoptar y usar activamente los servicios financieros digitales. También ofrecemos nuestro respaldo a los responsables de formular políticas y reglamentaciones que faciliten estos desarrollos.

Creemos que el efecto combinado de estas intervenciones acelerará el ritmo con que las personas más pobres pueden salir de la pobreza, al tiempo que reducirá la tasa con que vuelven a caer en la pobreza. Nuestra estrategia también reconoce que los países se encuentran en etapas diferentes en cuanto al desarrollo de un sistema financiero digital, y que debemos ajustar nuestras intervenciones según cada caso.


Áreas de interés

Nuestra labor abarca cuatro áreas:

Sistemas de pago digitales

En los países con un nivel mínimo de conectividad en las áreas pobres y rurales, trabajamos con proveedores del país para extender el alcance de los sistemas de pago digitales hacia esas comunidades y para alentar a que las personas necesitadas adopten estos sistemas mediante la telefonía móvil u otra plataforma de intercambio digital. Los sistemas de pago son cruciales porque permiten que las personas reciban pago de sus clientes, compren mercaderías, paguen el agua y la electricidad, y envíen dinero a amigos, familiares y socios comerciales. También permiten que los gobiernos cobren los impuestos y hagan entrega de los pagos sociales. Cuando estas transacciones son costosas e inconvenientes, se dificulta la actividad económica.

Servicios financieros digitales

En los países donde los sistemas de pago digitales han comenzado a funcionar entre las comunidades pobres y rurales, trabajamos con bancos, empresas aseguradoras y otros proveedores para aumentar la gama de servicios financieros a los que se puede acceder de manera digital. Muchos de estos servicios fueron diseñados para responder a las necesidades específicas de administración del hogar que tienen las personas de bajos ingresos, en especial, las mujeres y los pequeños productores agrícolas.

Alianzas globales

Trabajamos en un nivel global con los gobiernos, los donantes, los organismos que establecen las normas financieras y el sector privado para maximizar el impacto colectivo de nuestra iniciativa de servicios financieros para necesitados.

Investigación e innovación

Recogemos datos para medir el impacto de nuestras subvenciones e intervenciones y para ayudar a que los participantes clave de esta iniciativa puedan tomar mejores decisiones. Además, realizamos trabajos de investigación y alentamos las innovaciones que pudiesen generar mejoras a largo plazo para brindar servicios financieros digitales a una mayor escala.

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