Respuesta directa a emergencias
Ofrecemos subvenciones para ayudar a que nuestros socios respondan a tres tipos generales de emergencias:
- Emergencias de inicio rápido. La mayor parte de nuestras subvenciones por temas de emergencia está asignada al financiamiento de vía rápida para asistir en casos de desastres de alto impacto. Dentro de las 24 a 48 horas siguientes al desastre, aprobamos el financiamiento para socios seleccionados y ya evaluados que cuentan con la capacidad local y nacional para responder de manera efectiva. Por ejemplo, dos días después del terremoto de Haití que se produjo el 12 de enero de 2010, otorgamos 1 millón de dólares estadounidenses a los Servicios Católicos de Socorro (CRS) para que brindaran inmediatamente refugio, comida, agua, saneamiento, atención médica y otros servicios. Un día más tarde, asignamos 500 000 dólares estadounidenses a Partners in Health (Socios en Salud, PIH) destinados a la atención médica inmediata y en el mediano plazo que se brindaría a través de los 10 centros de salud y clínicas móviles existentes de PIH en Haití y para el suministro de insumos médicos, carpas, frazadas, agua y otros elementos esenciales.
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Emergencias de comienzo lento. La sequía y la hambruna se encuentran entre las emergencias de inicio lento por las que trabajamos con nuestros socios. Por ejemplo, en el año 2011, otorgamos subvenciones por más de 8 millones de dólares estadounidenses para respaldar tareas de asistencia en respuesta a la gravedad de la sequía y la hambruna que estaba devastando el Cuerno de África. Las subvenciones se hicieron a diferentes socios con experiencia de larga data en la región: la Organización Mundial de la Salud, Mercy Corps, International Medical Corps, Oxfam-América, International Rescue Committee (IRC) y Save the Children. Desde el año 2010, también hemos asignado importantes subvenciones en respuesta a la sequía y la crisis de alimentos en el Sahel.
- Emergencias complejas. Las emergencias de esta categoría incluyen un elemento de conflicto y suelen implicar fuerzas políticas y militares y la crisis de los sistemas nacionales, en algunos casos con un disparador relacionado con un fenómeno natural. Muchas de nuestras subvenciones se destinan al apoyo de tareas de asistencia básica: alimento, agua, atención médica y refugio, en las zonas de conflicto. Por ejemplo, a fines del año 2012, otorgamos una subvención de 1 millón de dólares estadounidenses a IRC para que respondiera a la crisis humanitaria en la República Democrática del Congo, donde el conflicto civil había ocasionado el desplazamiento de la población, muertes de civiles y violencia de género.
Fortalecimiento de las organizaciones de nuestros socios
Trabajamos para fortalecer la eficacia de quienes intervienen ante una emergencia desarrollando y divulgando métodos efectivos. Actualmente, estamos probando proyectos piloto en Bangladesh (India), Indonesia, Bolivia, Níger, Nigeria y el Cuerno de África.
También estamos atentos a las subvenciones existentes a fin de reunir datos sobre los modelos y las prácticas exitosas, y para cerrar las brechas significativas que existen en la investigación actual sobre recuperación de emergencias. Por ejemplo, varios meses después del terremoto de Haití, otorgamos más de 760 000 dólares estadounidenses a la Universidad Tulane para que hiciera un estudio que evaluara la respuesta humanitaria después del desastre. Los hallazgos obtenidos hasta el momento incluyen la necesidad de que exista una mejor coordinación entre las organizaciones de asistencia internacionales y los líderes e instituciones locales y nacionales, así como la necesidad de mayores protecciones contra la violencia de género una vez que el desastre ha dejado su tendal.
A principios de 2012, entregamos una subvención de 5 millones de dólares estadounidenses a Tulane para que creara el Disaster Resilience Leadership Program (Programa de Liderazgo para Resiliencia ante Desastres), que ayudará a que las universidades situadas en regiones propensas a sufrir desastres de África y Asia establezcan programas para la planificación para casos de desastre, la reducción de riesgos y el liderazgo en la respuesta a emergencias.
En el año 2009, otorgamos 2,5 millones de dólares estadounidenses a BRAC, una ONG internacional, para mejorar la respuesta a emergencias en Bangladesh. BRAC ha desarrollado un modelo muy exitoso que incluye procedimientos formales de respuesta a emergencias, capacitación para más de 400 000 personas a fin de que capaciten a otras personas en sus comunidades y un mejor proceso de presupuesto y aprobación para que puedan entregarse fondos inmediatamente para la respuesta a emergencias dentro de cada organización.
Otorgamos una subvención de 5 millones de dólares estadounidenses durante 5 años a CARE en el año 2008 para respaldar el proyecto Emergency Capacity Building (Fortalecimiento de Capacidades para Casos de Emergencia), que ha reunido a seis de las organizaciones humanitarias más grandes del mundo: CARE, CRS, Mercy Corps, Oxfam GB, Save the Children y World Vision, con la intención de mejorar la velocidad, la calidad y la eficacia de su respuesta a emergencias en todos los niveles.
También financiamos tareas realizadas por Oxfam Centroamérica y su socio local PROVIDA para brindar evaluaciones organizacionales, así como capacitación de gestión financiera y técnica a 200 organizaciones nacionales que actúan como primeros intervinientes en El Salvador, Guatemala, Honduras y Nicaragua.
Paquete de aprendizaje
Nuestro programa de Respuesta a emergencias colabora regularmente con otros programas de la Fundación para desarrollar y estudiar enfoques innovadores respecto de la asistencia en caso de desastres, incluidas nuevas herramientas y tecnologías. Por ejemplo, hemos trabajado con el programa Agua, Saneamiento e Higiene en nuevas tecnologías de saneamiento para usar en las zonas inundadas, incluyendo la región de Dakar en Senegal; con el programa Entrega de Vacunas para desarrollar maneras de almacenar y distribuir vacunas contra el cólera y la polio en la República de Chad; y con el programa Servicios Financieros Populares para implementar una banca móvil telefónica en Haití, donde más de un tercio de la infraestructura bancaria quedó destruida por el terremoto de 2010.