Invertir en agricultura para reducir la pobreza y el hambre
La pobreza y el hambre en África están estrechamente relacionados con la difícil situación a la que se enfrentan los pequeños agricultores, que producen la mayor parte de los alimentos del continente pero que deben lidiar con tierras improductivas, un abastecimiento de agua poco confiable, semillas de baja calidad y escasos mercados para sus cultivos.
La Alianza para una Revolución Verde en África (AGRA) se fundó en 2006 basada en la convicción de que la inversión en la agricultura constituye el camino más seguro para poder disminuir la pobreza y el hambre en África. La Alianza trabaja en todo el continente para ayudar a millones de pequeños agricultores (que representan el 70 por ciento de la población de África) a incrementar tanto su productividad agrícola como sus ingresos.
AGRA apoya unos 100 proyectos, que incluyen iniciativas destinadas a desarrollar mejores semillas para lidiar con las fluctuaciones climáticas, mejorar la fertilidad de la tierra y el manejo del agua, actualizar los sistemas de información de mercado y almacenamiento, ampliar el acceso al crédito para los agricultores y pequeños proveedores y abogar por políticas nacionales que sean de beneficio para los pequeños agricultores.
La meta de AGRA es consolidarse como una figura central en la transformación del sector agrícola en África y su sistema alimenticio, el cual se debe elaborar de acuerdo con las condiciones existentes en dicho continente y con un mayor énfasis en la protección del medio ambiente. A tal efecto, AGRA actúa como un catalizador con agricultores, gobiernos, organizaciones de investigación agrícola, el sector privado y organizaciones no gubernamentales para mejorar de manera significativa y sustentable la productividad y los ingresos de los pequeños agricultores, muchos de los cuales corresponden a mujeres.
Origen y enfoque de la AGRA
Inspirada por una visión de catalizar un sistema alimenticio realmente africano, AGRA se fundó en 2006 a través de la alianza entre la Fundación Rockefeller y la Fundación Bill & Melinda Gates. Desde sus inicios, ha sido una organización independiente con sede en África y su dirección está a cargo de africanos. Desde entonces, AGRA ha ampliado su base de donantes con el objetivo de incluir gobiernos y otras organizaciones internacionales. La Junta Directiva de AGRA, presidida por el ex Secretario General de las Naciones Unidas, Kofi Annan, está formada por líderes políticos y comerciales africanos y científicos y expertos internacionales en desarrollo agrícola y económico.
La estrategia principal de AGRA es facilitar la visión estratégica de un sistema alimenticio africano al ofrecer a los países ayuda técnica y en materia de políticas. Esta ayuda consiste en reuniones para garantizar la armonía en temas tan importantes como objetivos estratégicos e indicadores. Asimismo ofrece ayuda directa a los países en la elaboración de sus planes de desarrollo agrícola. AGRA modela sus actividades en las regiones en las que se concentra la producción de cuatro países (Ghana, Mali, Mozambique y Tanzania). El objetivo es lograr éxito en la producción de cultivos básicos en áreas que poseen tierras relativamente buenas, pluviosidad adecuada e infraestructura básica. Si estos enfoques resultan satisfactorios, se pueden reproducir en otras áreas y en otros países.
AGRA también apoya programas en aquellas áreas agrícolas que presentan mayores desafíos, como áreas de Sudán, Malawi, Zambia, Uganda, Kenya, Etiopía, Rwanda, Nigeria, Níger y Burkina Faso.
Soluciones adaptadas para África
El primer programa de AGRA abordaba la falta de acceso de los agricultores a buenas semillas, especialmente para los cultivos básicos como maíz y mandioca. AGRA trabajó para ayudar a las pequeñas empresas a cultivar y comercializar semillas híbridas de alta calidad, que son mucho más adecuadas para África que las semillas que ofrecen las grandes empresas agrícolas internacionales. En la actualidad, existen docenas de pequeñas empresas en el negocio de las semillas, que en conjunto producen un tercio de las semillas que se utilizan en África. Esta iniciativa también busca llevar semillas y fertilizantes a las tiendas de pequeños pueblos a fin de disminuir la distancia que deben caminar los agricultores para comprar estos suministros, que en algunos casos puede ser de 50 kilómetros (31 millas) o más.
Actualmente, los programas de AGRA incluyen condición de la tierra, acceso al mercado, financiamiento asequible para agricultores y pequeñas empresas agrícolas y defensoría para políticas nacionales que sean favorables para pequeños agricultores. En todo, AGRA hace hincapié en el uso racional de la ciencia y tecnología, la disminución de la degradación ambiental y la conservación de la biodiversidad.
AGRA considera a la Fundación como un socio en su trabajo, no solo un patrocinador, señala Sylvia Mwichuli, directora de comunicaciones y relaciones públicas de AGRA. “Creamos una gran cantidad de productos en conjunto”, señala Sylvia. “Trabajamos de acuerdo con un programa conjunto, y nos basamos en las fortalezas de cada uno en el terreno”,
concuerda Amsale Mengistu de la Fundación, que administra la relación con AGRA. “AGRA es uno de nuestros subvencionados ancla en el continente y continuaremos siendo un actor clave en el desarrollo agrícola africano”, agrega Amsale. “Tenemos un nivel de compromiso distinto con ellos”. Hasta el momento, las subvenciones del programa de Desarrollo Agrícola de la Fundación a AGRA suman 380 millones de dólares estadounidenses, y dos líderes de la Fundación participan en la Junta Directiva de AGRA,
Mwichuli señala, “El trabajo implica una gran cantidad de innovación. A veces, lo que intentamos no funciona. Es una relación de aprendizaje, y afrontamos los desafíos juntos”.