Nuestro trabajo

Nuestro enfoque para medir y evaluar resultados

Imprimir

Cómo medimos resultados

En las estrategias de la Fundación, se definen los resultados más importantes que pretendemos lograr en colaboración con nuestros asociados. Gracias a resultados claros y específicos, los equipos de la Fundación disponen de un plan rector que funge de guía para el diálogo entre el agente responsable del programa y el asociado. De esta forma se produce una profunda armonización de los resultados de inversiones específicas o de grupos de inversiones. La definición y la armonización de los resultados de las inversiones y los datos que se necesitan para medirlos forman la base de nuestro enfoque para conceder subvenciones. A esto lo denominamos invertir en los resultados.

Es con conocimiento de causa que no medimos todos los resultados de una estrategia, una cartera de inversiones o una inversión individual. En lugar de ellos, los agentes responsables del programa y los asociados identifican los parámetros más importantes del progreso que fomentan  la flexibilidad, la armonización y el aprendizaje continuos. Nos interesa más trabajar con los asociados para definir y medir resultados que  aportaciones y actividades. Aunque sabemos que es difícil hacerlo bien, la Fundación prefiere apoyar este tipo de medición específica y selectiva. Sabemos que mejorar esta práctica no es cuestión de un día y que se trata de un largo camino que hay que recorrer.

La Fundación invierte en muchos sectores diferentes, pero la salud mundial, el desarrollo mundial y la educación en EE. UU. son nuestros ámbitos principales de actuación. Sin embargo, incluso en el marco de estos ámbitos, el tipo de trabajo que realizan los asociados es muy diverso. La naturaleza y la frecuencia de lo que medimos depende del tipo de proyecto. Por ejemplo, puede que dediquemos más tiempo a resultados de las redes de asociados que den lugar a nuevos hallazgos en investigación que aquellos que se centran en aumentar el uso de una práctica agrícola innovadora o aumentar las tasas nacionales de vacunación. Adaptamos nuestro enfoque basándonos en las mejores prácticas en diferentes disciplinas y sectores; sin embargo, siempre hacemos hincapié en que preferimos mediciones sobre las que se pueda actuar: en otras palabras, los datos que recopilamos junto con nuestros asociados deberían utilizarse para hacer algo diferente que mejore las condiciones de vida, y no acabar siendo un informe guardado en un cajón.

Cómo nos servimos de las evaluaciones

Para lograr cumplir nuestros ambiciosos objetivos, debemos llevar a cabo una evaluación rigurosa para que, junto con nuestros socios, podamos seguir mejorando constantemente nuestros métodos de trabajo. Si se realiza de forma satisfactoria, dicha evaluación es una herramienta muy eficaz que puede ayudar a la Fundación y a sus asociados a tomar decisiones sobre la mejor forma de invertir recursos escasos y que estos tengan un gran impacto.

Al apoyamos a un gran elenco de asociados y proyectos a nivel mundial (proyectos que van desde  el desarrollo y realización de ensayos de productos a la prestación de servicios y promoción de políticas), nuestras prácticas de evaluación tienen que ser flexibles y adecuadas para cumplir con nuestro cometido. La política de evaluación de nuestra Fundación establece parámetros para la evaluación y articula con claridad cómo y por qué empleamos ciertas medidas de evaluación y cuándo está justificado no proceder así.

Nuestra política de evaluación tiene su origen en nuestro modelo de negocios, que consiste en trabajar con los asociados para tener el mayor impacto posible. Creemos que la evaluación es una herramienta de aprendizaje cooperativo que nos brinda la información necesaria, tanto a nosotros como a nuestros asociados, a fin de poder mejorar, adaptar y decidir cuál es la mejor forma de lograr los resultados definidos. Es con conocimiento de causa que no medimos todos y cada uno de los resultados de un programa, una inversión o una cartera de inversiones y que no tratamos de evaluar el cambio que se produce en las condiciones de vida gracias los recursos de la Fundación.

En la etapa inicial del proceso de concesión de subvenciones, nuestros equipos de programa colaboran con los asociados para ver si la evaluación está justificada y qué recursos se necesitarán para llevar a cabo evaluaciones útiles. También nos esforzamos por garantizar que nuestros asociados dispongan de la capacidad y el apoyo necesarios para aportar pruebas de calidad que puedan ayudar a adoptar decisiones y procurar mejoras.

Sabemos que nuestro enfoque en materia de evaluación es importante para nuestros asociados y que tiene repercusiones en nuestro trabajo en equipo. Asimismo, somos conscientes que existe un intenso debate en torno a los métodos de evaluación que se está produciendo en muchos campos en los que trabajamos. Tal y como se detalla en nuestra política de evaluación, valoramos un enfoque orientado a cumplir los objetivos, en el que se eviten a toda costa fórmulas de que una sola solución basta para todos los casos. Se trata del punto de partida de nuestro esfuerzo más amplio para hacer que la evaluación selectiva y de alta calidad forme parte integral de nuestro funcionamiento y de la forma en que desempeñamos nuestro trabajo.

Viste nuestro blog

Conectar