Nuestro amigo y también miembro del Consejo de Administración, Warren Buffet, nos dio una vez un gran consejo acerca de la filantropía: “No realicéis solo proyectos seguros”, nos dijo. “Debéis arriesgaros con los problemas de verdad”.
Y los dos estábamos completamente de acuerdo. Como verá en las próximas páginas, nuestra fundación colabora con socios de todo el mundo para enfrentarse a verdaderos problemas: la pobreza extrema y los problemas de salud en los países en desarrollo, las deficiencias del sistema educativo de Estados Unidos. Nos centramos en estas problemáticas concretas porque estamos convencidos de que son las principales barreras que impiden a las personas tener una vida plena.
Para cada asunto que tratamos, financiamos ideas innovadoras que nos ayudan a acabar con esas barreras: nuevas técnicas que ayudan a los agricultores de los países en desarrollo a conseguir una mayor producción y poder ganar así más dinero, nuevas herramientas para prevenir y tratar enfermedades mortales, nuevos métodos que ayudan a los estudiantes y profesores en sus clases diarias. Algunos de los proyectos que apoyamos fracasarán. Sabemos que eso puede pasar, y esperamos que pase, porque pensamos que una de las labores esenciales de la filantropía es apostar por soluciones prometedoras que los gobiernos y las empresas no se pueden permitir llevar a cabo. Al mismo tiempo que aprendemos qué apuestas debemos hacer y cuáles no, también debemos adaptar nuestras estrategias y compartir los resultados para que de este modo todo el mundo pueda beneficiarse.
Los dos somos optimistas. Creemos que haciendo estas cosas, centrándonos en unos objetivos concretos y trabajando con nuestros socios en soluciones innovadoras, podemos ayudar para que las personas tengan la oportunidad de disfrutar una vida saludable y productiva.

Bill Gates y Melinda F. Gates
Copresidentes